jueves, 28 de marzo de 2013

CAPÍTULO 17: UN NUEVO AMANECER

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Capítulo 17: Un Nuevo Despertar.

Han pasado ya dos semanas desde que volvimos a casa después de ese largo,duro e intenso viaje por Esmeralda. Tengo que decir que todo me parece extraño, y aún se me hace raro pensar que fue real. Pero estoy seguro de que lo fue, porque tengo aún marcas de aquellos momentos. Ahora entiendo al pobre de Víctor, ahora entiendo por qué sufría tanto en las noches, por qué temía a la obscuridad. Ahora doy fe por todos esos momentos en los que no lo creí y ahora creo.

Ahora es tarde, él no está aquí conmigo para poder hablarlo, comentarlo, ahora él ya no está aquí a mi lado. Siempre negaba todo cuanto escuchaba porque pensaba que era irreal, ahora es tarde. Tiene razón la frase de: >>Nunca sabes lo que tienes, hasta que lo pierdes<< y la de: >>Ver para poder creer<<. Víctor me duele pensar que ahora tú no estás junto a mí, para ayudarme a superar ésto que está ocurriendo.

¿Sabes? Creo que tenías razón cuando me decías que debía abrir más mi mente para ver más allá de lo que mis ojos ven normalmente. Ahora entiendo por qué lo decías.

Tras haber hablado durante unos segundos con Víctor fui a ver a la planta que compramos en la plaza de Esmeralda. Allí estaba Dorothy junto a su sobrina Mery. Iban vestidas ambas con un peto blanco, una camiseta básica amarilla, unas chanclas y el cabello recogido. Era el uniforme perfecto para el cuidado de las plantas. Sonreí.

-Hola, ¿Cómo están hoy las limoneras?. Dije mirando a las plantas con detenimiento para comprobar que todo estaba bien.

-Bien, la verdad es que han crecido bastante rápido. Pero..¿Crees que van a dar lo que buscamos? Decía Mery confusa mientras inclinaba la cabeza hacia un lado y colocaba su dedo índice en su labio inferior.
-No seamos pesimistas, debemos confiar en que sí. Nos decía Dorothy intentando calmar un poco el ambiente.

-Voy a salir un rato para comprar algo de comer al pegaso de Dafne, ella aún duerme. Cuanto me alegro de que ya haya vuelto a casa y se haya recuperado tan pronto. Decía con una sonrisa en el rostro.

-Fue rápida, se notó que pegaso había vuelto a casa. Va a ser cierto que hay magia tras todo ésto. Han sido dos semanas muy intensas, en la casa han ido ocurriendo cosas muy extrañas. Abajo se escuchaban ruídos durante varios días como si algo hubiera ahí dentro, pero tuvimos miedo de que fuera algo malo. Tengo miedo desde lo que ocurrió aquella noche. Decía Mery agachando la mirada.

Cuanta razón tenía, no estuve presente en ese momento, pero es normal temerle a ésto y ahora más que lo he conocido..

-Tienes razón, me alegro de que no hayáis abierto la puerta. Antes de marcharme voy a ir a arreglarme un poco.

Subí hacia la habitación, iba descalzo con mi pantalón del pijama y con el pecho descubierto, sentía como la frialdad del suelo penetraba por mis pies desnudos e iba subiendo por todo el cuerpo, éste frío me dejaba pétrico mientras subía los escalones. Nunca se me había hecho tan largas y frías éstas escaleras como se me estaban haciendo ahora. Al terminar el último escalón, noté un cierto escalofrío que no me agradó nada, y una extraña sombra adentrándose al dormitorio de Víctor. Hacía tiempo que no entraba y dije: ¿Por qué no hacerlo ahora?. Así fue, acto seguido cogí el pomo de la puerta y sentí el frío de él en mi palma de las manos. Sentía como crujían las bisagras y chirriaba al abrirse. La habitación se encontraba en plena penumbra pulsé el interruptor y me entró una nostalgia al ver el vacío que había aquí. Me acerqué a la ventana abrí la persiana y corrí las cortinas para ventilar la habitación. Nunca se me había hecho tan grande ésta habitación. Era inmensa, comencé a caminar en círculos rozando con mi dedo índice los muebles, empecé por el armario continué por el espejo, la puerta del lavabo, la cama, estantería y finalmente el escritorio. En él tuve un presentimiento una sensación como si hubiera algo en él que me daría la respuesta que tanto ansiaba encontrar. Y así fue, había en él un cajón con un candado. ¿Qué podría ocultar algo con protección? Sin lugar a duda algo muy grande y valioso.

Comencé a andar en círculos pensando en dónde podría encontrar la llave que abriría el candado. ¿Si yo fuera Víctor, dónde escondería la llave para el candado? Estuve durante varios minutos dándole vueltas a la cabeza y a la habitación hasta que al final dije: -Será mejor que me relaje en la bañera y después vuelva con las chicas, no está bien urgar en las cosas de los demás sin su permiso... aunque su permiso ya no tiene mucho sentido él ya no está aquí.. agaché la cabeza y caminé hacia la bañera.

Encendí la luz del cuarto de baño me dirigí hacia el lavabo, abrí el grifo me mojé las manos y después la cara. Me miré en el espejo y ni el agua podía ocultar mi tristeza por haber perdido a él, mi mejor amigo, mi compañero, mi... en fin.. mi todo.. Me giré, me bajé los pantalones los coloqué en el cubo de ropa sucia y abrí el grifo de la bañera. Primero metí un pie, el agua se encontraba aún fría, puse el agua a tope de calor y acabé de meterme mientras regulaba el agua a templada. Ahora recuerdo por qué me encanta ésta bañera, es tan cómoda y relajante.. Comencé a enjabonarme y acabé cerrando los ojos y relajándome en el agua.
-Edgar, pequeño despierta.

¿Qué es esa voz? Me recuerda a la de Víctor. Pero... ¿Cómo puede ser posible?

-¿Víctor eres tú? Decía balbuceando.

La voz había cesado y abrí los ojos miré a ambos lados pero todo había sido un sueño. Salí de la bañera, me enrollé una toalla en la cintura y volví al dormitorio.

¡Atiza! ¿¡cómo no se me había ocurrido antes!? Fui corriendo hacia el armario abrí el cajón de arriba y lo saqué de él, lo coloqué en la cama y saqué toda la ropa que había en él. Encontré una cajita pequeña color malva con cuadrados azules y un pequeño lazo color verde esmeralda. Un velcro color rosa con los bordes azules impedía abrirla, así que la abrí y ahí encontré un manojo de llaves pequeñas y unos pequeños frascos de varios colores, supuse que podría ser perfume. Cogí el manojo de llaves y fui al escritorio, me puse de rodillas y probé todas las llaves hasta que di con la correcta. Abrí el cajón, al principio costaba un poco hasta que... ¡zas! Tiré de él y lo saqué del escritorio. En él había un montón de cosas, una mantita de bebé en la que ponía Víctor, un álbum de fotos, un diario y unas hojas de periódicos.

Lo que más me llamó la atención fue el diario, éste también tenía un candado. El diario era de lo más curioso, era de piel color marrón, con los bordes dorados y el símbolo de una triqueta plateada en el centro. En la esquina inferior izquierda grabado estaba la letra “V” supuse que podría ser la inicial de su nombre. Volví a coger el manojo de llaves y me puse a probarlas de nuevo. Pero en ese momento...

¡Toc, toc,toc! ¿Edgar, estás ahí? Decía una voz fémina tras la puerta. Mi corazón comenzó a acelerarse y corriendo coloqué el cajón en el escritorio, metí la ropa en el cajón y lo coloqué en el armario.

-¡Sí! Sí estoy bien.

No estoy bien, casi me mata de un infarto. El pomo de la puerta comenzaba a bajar y la puerta a abrirse, no sabía cómo reaccionar. Me levanté y ante la puerta me puse.

-¿Qué estás haciendo con esas pintas Edgar? Decía Dafne con cara ruborizada.

¿Qué hago? Pues... ¿Qué le digo yo a ésta ahora?

-Em.. pues... aquí estaba que dije voy a bañarme que hacía tiempo que no me bañaba en la bañera de Víctor y es la única en la que consigo relajarme..

Vaya tontería.. Está claro que no se lo va a creer.

-Como tardabas tanto pensé que te había ocurrido algo. Y tal y como están las cosas últimamente...

Tiene buen aspecto yo creo que ya se ha recuperado...

-¿Cómo te encuentras?

-La verdad es que mejor, tengo que darte las gracias por todo. Sé que aún no me aguantas mucho por lo ocurrido pero.. tengo que agradecerte el haberme ayudado y el haber estado ahí para salvarme. Al despertar bajé al salón y estuve almorzando me dijeron que habías ido con Dorothy y viendo que no bajabas.. dije voy a ver si está bien. Quería preguntarte y agradecerte el haber recuperado a Pegaso. ¿Cómo han ido las cosas?

Puff como casca la chica ésta... Nunca entenderé como Víctor pudo aguantar tanto.. la verdad es que habla hasta por los codos..

-De nada, que menos que traerte lo que tanto ansiabas. Y bueno.. sino te importa... voy a.. señalé la toalla con gesto de querer vestirme.

-Sí, disculpa. Ahora nos vemos. Decía saliendo de la habitación ruborizada.

Que chica ésta, al menos me alegro que todo haya salido bien y que no haya sido nada malo.

Volví a abrir el cajón y saqué el diario me lo llevé a mi dormitorio lo coloqué bajo la almohada y me dirigí hacia mi armario, me vestí y bajé con las chicas.

-Bueno será mejor que me marche ya que si no me cierran la tienda. Decía mientras cogía mi chaqueta del perchero que había junto a la puerta.

Tras mi salida las chicas se quedaron un rato hablando.

-Que raro está Edgar desde su llegada. Decía Mery.

-Tienes razón, no parece el mismo. Respondía Emily.

-Es normal, ha estado en un lugar diferente al que suele ver y tiene que asimilarlo. Intentaba calmar Dafne.

-Bueno tal vez, él allí disfrutó mucho aunque tengo que reconocer que pasamos mucho allí dentro... Decía Dorothy.

Es extraño... Todo aquí parece tan diferente... No sé.. Tengo la sensación de que algo no marcha como antes... Voy a llegarme al hospital a ver a Uriel, pero primero compraré la comida de Pegaso. Me pregunto.. ¿Qué comerá?

-Hola, quería comida para caballos.

-Buenos días señor. Bien aquí tenemos varios tamaños de Alfalfa ¿Cuál prefiere?

Si soy sincero.. No sé que tamaño es el mejor.. Compraré el grande.. así no tendré que volver..

-Quisiera el grande por favor.

-Muy bien, ¿algo más?

-No, gracias.

-Muy bien, son 65€ gracias.
Joder un poco cara... Bueno está bien.. todo sea por mantener sano al caballito..

-Aquí tiene, adiós.

-Pase buen día.

Cerré la puerta y puse rumbo hacia el hospital para ver cómo se encontraba el pequeño Uriel. El tiempo empezaba a refrescar, éstos días suelen ponerme deprimido pero bueno... Esperemos que sean gratas las noticias.

-Hola Buenos días.

-Buenos días Edgar, ¿Qué tal todo?

-Bien, gracias.

-¿A ver a Uriel no?

-Sí, a ver cómo sigue.

Marché hacia el ascensor y pulsé el botón 3 las puertas se abrieron y yo marché hacia la habitación 356. Abrí la puerta y ahí estaba él como siempre.

-Hola Uriel.

No tiene sentido que hable.. no me va a responder. Pero bueno.. No podía dejar de mirarlo su rostro era casi idéntico al de Víctor. Todo su ser me recordaba a él, cómo es posible que éste tenga tanto parecido con Víctor si no son ni familia. Todo el mundo dice que tenemos un gemelo al otro lado del mundo.. ¿Será éste el de Víctor?
Podía ver su cara demacrada y su cuerpo débil, me daba pena verlo en ésta situación sin mejora alguna.

-Bueno Uriel será mejor que me marche a casa. Espero que mejores pronto en casa se te extraña mucho. Espero que la planta de pronto su fruto y poder traerte la medicina a tiempo.

Cojo la mano y la entrelazo con la mía, su piel es suave y fría sin pulso. Parecía la de un muerto. Marché hacia la calle de nuevo y puse rumbo hacia casa. El frío comenzó a aumentar y puse marcha rápida. Pasé cerca del lago donde una vez pasó algo con él y salió en el periódico. La nieve ya había desaparecido y las flores habían vuelto a florecer los pájaros cantaban. Echo de menos Esmeralda era tan maravilloso aquel mundo. Agaché la cabeza y marché hacia casa.

-Ya he vuelto. Decía mientras colocaba la chaqueta en el perchero y dejaba la bolsa de comida en el suelo.

-Edgar la comida ya está preparada. Decía Mery mientras colocaba los platos en la mesa del salón .

Me dirigí hacia el salón y encendí la televisión ayudé a Mery a colocar los cubiertos y le dije a Dafne que la comida de Pegaso estaba en la puerta.

-Gracias Edgar por haber comprado la comida. Me respondía Dafne con esa nueva y cálida voz.

La verdad es que ha cambiado mucho desde su salida del hospital. Sigue siendo una dulce abuelita pero su alma se ve joven y eterna.

Me dirigí hacia el patio para ver las plantas limoneras y la verdad es que ya habían aumentado su tamaño desde ésta mañana. -¡Cómo crecen! Decía emocionado. Dorothy se acercó por detrás y me colocó su mano derecha en mi hombro. Me giré y la miré.

-Dorothy tengo la esperanza de que tras su madurez vamos a encontrar la respuesta.

-Descuida hijo. Ten fe, es la única que nos mantendrá a flote hasta entonces. Será mejor que marchemos a comer, pero antes, permíteme que le coloque un poquito de sales mágicas que venían en la bolsa de semillas.

Marchamos al salón y allí nos esperaban Emily sentada en el lateral derecho, Dafne en el izquierdo enfrente de Emily y Mery al lado de Emily. La mesa se nos quedaba muy grande para nosotros solos pero bueno aún quedaba eso... la fe que tantas veces mencionaba Dorothy.

Yo me senté presidiendo la mesa y Dorothy junto a Dafne parecíamos una gran familia.. pero no estaba del todo atada. Aún tengo que decir que me cuesta confiar en todos los presentes. Son muchas las dudas que tengo desde que he regresado y hay momentos en los que me gustaría desaparecer y reiniciar de nuevo. Ésta fe ciega que tengo por Víctor me mata porque confían en su muerte pero yo no, una parte de mí, me grita que sigue vivo en algún lugar del mundo. Pero... ¿Cuál? Tengo que dejar de pensar tanto, ésto de comerme la cabeza un día me volverá loco. Y no debo seguir así. Cogí la copa y propuse un brindis por nosotros y porque todo salga bien en adelante.

-¡Salud! Grité en pie.

-¡Por nosotros! Gritó Emily con una sonrisa en el rostro.

-Porque Uriel vuelva a casa pronto. Decía Mery.

-Porque volvamos a ser lo que fuimos y ahora en mejor condición que antes. Decía Dafne mientras derramaba alguna que otra lágrima.

-¡Por el comienzo! Decía Dorothy orgullosa.

La verdad es que me duele ver aún las miradas que Mery le echa a Dafne, no puedo negar que yo sienta lo mismo que ella. Pero me duele el odio que le tiene, mana mucha obscuridad y no es bueno para la casa atrae esa negatividad que tanto daño ocasiona.

¡Ding dong!

-¿Quién podrá ser a éstas horas? No solemos tenes visitas.. ¿Esperáis a alguien?

-No, que yo sepa. Respondía Mery.
-Será mejor que vaya, disculpadme. Decía Dorothy tan educada como siempre mientras se limpiaba la boca con la servilleta y se levantaba cuidadosamente.

Se dirigió hacia la puerta y volvió a sonar.

¡Ding Dong!

-¡Ya va, por favor un momento! Respondía Dorothy.

Al abrir la puerta una joven estaba ante ella, era alta 1,70 aproximadamente, su cabello era largo y liso color dorado relucía un brillo muy especial y los rayos de sol filtraban por él creando bonitas tonalidades de su rubio natural. Su tez era blanca como la nieve, sus labios carnosos coloreados de rubí dibujaban un hermoso rostro femenino digno de una diosa. En su rostro se apreciaban dos enormes estanques, sus ojos eran azul cielo transmitían una paz y una armonía que era sin lugar a duda la más hermosa Afrodita. En sus mejillas relucían hermosos sus pómulos sonrojados, era delgada y vestía un hermoso vestido beige corto con un cinturón marrón y unos zapatos altos compañeros al cinturón. En su cuello había un collar de diamantes que hacían juego con el anillo y en su mano izquierda un hermoso y pequeño bolso de mano compañero al vestido. La joven tenía una sonrisa preciosa la verdad es que era idéntica a la de Víctor.

-Hola.. ¿Qué desea? Preguntaba Dorothy.

-Hola, disculpad, pero mi coche se ha averiado y me preguntaba si podríais dejarme llamar a la grúa.

-¡Claro! Pasa, pasa. Estábamos comiendo. Le decía Dorothy mientras la invitaba a pasar.

-Gracias, no sabes lo agradecida que estoy de verdad. Soy nueva aquí y no conozco a nadie.

Cuando la chica entró al salón nos quedamos mirándola un rato era hermosa, y el vestido le hacía un hermoso juego de vuelo al andar. Su cara me era familiar pero nunca la había visto.

-Hola, que aproveche. Siento la molestia.

Molestia ninguna, pero tengo la sensación de conocerla de algo...

-El teléfono está justo ahí, ¿Le apetece comer algo? Decía Dorothy invitándola a la mesa.

-Muchas gracias de verdad, pero me da apuro. Sois muy amables conmigo.

Está un poco nerviosa, pobre muchacha, parece que posee gran cantidad de dinero. Por las ropas, el collar y el anillo. Emily le hizo el gesto a Dorothy para que le acompañara a la cocina y ésta marchó allí.

-Dorothy querida es ella.

-No puede ser real, la chica de la tienda aquí en nuestra casa. Es la viva imagen. Respondía nerviosa.

-Será mejor que vayamos al comedor de nuevo, pero no puede ser real, ha de ser un sueño.

La joven terminó de hablar por teléfono y esperó a Dorothy para despedirse.

-¿Has terminado ya? Decía Dorothy.

-Sí, gracias por la llamada y por favor no me hable de usted, me hace sentir más mayor de lo que soy en verdad. Me llamo Alani De Riva, pero podéis llamadme Alani.

Alani Del Rey, que hermoso nombre si es que ésta chica tiene todo hermoso.

-Si me disculpáis he de marcharme. Decía mientras recogía el bolso del sofá donde se sentó para hablar.

-¿Entonces no te apetece quedarte a comer? La grúa va a tardar un poco en llegar y nosotros apenas hemos empezado. Decía insistiendo.

-Es que me da un poco de fatiga, primero el teléfono y ahora comer.

-Tranquila querida, no tengas pudor. Decía Emily invitándola a la mesa.

Me levanté y le dije: -Alani no pierdes nada por sentarte mira la hora que es y estarás hambrienta, la grúa va a tardar en venir.

-Eso querida, ven, siéntate aquí que voy a servirte un plato. Le decía Dafne.

-Está bien, de acuerdo me quedo. Pero no sé como podré pagaros la atención que me estáis teniendo. Decía mientras se sentaba.

-¿Pagar? Tranquila, siéntete como en casa.

-Tienen una casa preciosa, se ve que es enorme.

-Lo es, y sí es muy bonita. Decía Mery.

-¿Os habrá costado una fortuna no?

-La verdad, es que no. La casa no es nuestra. Bueno en parte sí, pero el verdadero dueño no está aquí. Decía Mery.

-¿No es vuestra? ¿El dueño dónde se encuentra? ¿Estáis de alquiler o algo?

-El dueño... el dueño murió hace bastante tiempo. Y no, no estamos de alquiler, vivíamos con él. Pero desgraciadamente murió y nosotros estamos al cargo de cuidar la casa. Respondí con la mirada triste.

-Cuanto lo siento, no debí preguntar tanto. Respondía con la cabeza baja.

-Tranquila no pasa nada, ya lo estamos superando. Somos como una familia y entre todos nos apoyamos y ayudamos para superarlo. Decía Emily intentando calmar la situación.

Será mejor que me marche a la habitación no me estoy encontrando nada bien.

-Bueno, me voy a retirar a descansar un poco. Disculpadme.

Me levanté, recogí mi plato y lo llevé a la cocina, mientras subía las escaleras escuché que hablaban de mí.

-Siento el haber dicho eso, el joven se ha molestado. Decía Alani.

-Tranquila, él aún no ha superado la pérdida del joven Víctor, el dueño de ésta mansión. Decía Dorothy.

-¿Fue hace mucho no?

-Hace casi 6 años. Decía Emily.

-Y bueno.. cambiando un poco de tema... ¿Trabajas? Decía Dafne intentando evadir el momento.

-Sí, soy médica en el hospital de la ciudad vecina. Y bueno ahora me he mudado aquí e iba en dirección al trabajo aunque entro en unas horas. Y al romperse el coche he salido de él y he visto vuestra casa, he sentido una sensación rara, no quiero que me tomen por loca, pero me transmiten confianza para hablar y espero que no les moleste. Pero sentí como si la casa me llamara y me invitara a tocar el timbre.

¿Una sensación de llamar? La gente que viene aquí muy normal no es.. a la vista está.

-¿Cómo si te llamara? Mmm interesante.. Decía Dorothy.

-Sí, pero bueno. Respondía con una sonrisa. Parece que la grúa ha llegado, siento mucho las molestias pero será mejor que me marche, muchas gracias por todo, y espero volver a verles. Gracias de nuevo. Decía mientras se marchaba.

Yo subí corriendo y me metí en el dormitorio de Víctor y la vi marcharse en la grúa. Tras verla marchar me giré y vi a Mery en la habitación.

-¡Ah! ¡Que susto! Grité.

¿Qué estaba haciendo aquí?

-¿Qué haces aquí Edgar? Me preguntaba con cara de pocos amigos.

-¿Qué pasa? ¿No puedo pasar?

-No quiero que nadie entre en la habitación de Víctor. No quiero que se vaya su presencia.

¿Su presencia? Ésta chica está loca, y me dicen que yo estoy obsesionado. ¿pero y ésta?

-Lo siento, pero ésta habitación al igual que las demás pertenecen a nuestra casa y puedo entrar cuando quiera. Así que lárgate. Le dije empujándola fuera. Cerré la puerta y me marché a mi dormitorio.
Cerré el pestillo y me quité la camiseta y los calcetines, me tumbé en la cama y cogí el diario. -Voy a leer a ver qué misterios ocultas.

15 de enero de 2025
¿Hola? ¡Ésto es de hace relativamente poco!

Querido diario me encuentro cansado, débil ante el mundo, tengo miedo de salir. No estoy preparado para ver el sol. ¿Quién soy? ¿Dónde estoy?

No me lo puedo creer, ¡Sigue vivo! Pero... ¿Cómo es posible que esté ésto escrito? ¿Cuándo ha recogido el diario? Voy a seguir leyendo.

30 de Abril de 2025
¡Es hoy! Pero.. ¡Cómo es posible?

Querido diario, todo en la casa marcha muy diferente. Apenas se nota mi ausencia....

¿Su ausencia? No entiendo nada. ¿Víctor?

1 de Mayo de 2025.

Es mañana a ver qué pone aquí..


Hoy ha venido aquel chico a visitarme, no puedo recordar quien es. Pero insiste en que me conoce. Me llama Víctor, y no recuerdo a nadie con ese nombre. Una chica rubia con mucho dinero me ofreció montar una empresa pero no sé si estoy preparado para ello....

Un chico lo visita y otra chica le ofrece montar una empresa.. ¿Qué ocurre aquí? No entiendo nada. ¿Por qué pone que no conoce a ningún Víctor? ¿Quién está escribiendo ésto?

Será mejor que deje de leer no me estoy encontrando nada bien. Me levanté volví a guardar el diario bajo mi almohada y me puse la camiseta. Bajé acelerado al salón y me tomé una tila.

-¿Qué te ocurre Edgar? Estás muy nervioso. Decía Emily.

-Nada, y.. ¿Alani, se fue ya no?

-Sí, hace un rato respondió Dafne mientras llevaba las tazas de té a la cocina.

-Escuché que trabajaba en el hospital de la ciudad vecina, me gustaría poder hablar con ella de una cosa.

-Sí, está trabajando allí. ¿Sobre qué quieres hablar con ella? Decía Dafne.

-Nada importante. Será mejor que me marche.

Cogí mi chaqueta y me marché la tarde-noche ya estaba llegando apenas eran las 8 de la tarde y ya estaba obscureciendo. El cielo estaba completamente despejado cogí el coche y me marché al hospital. En el recorrido no dejaba de pensar en lo que había leído en el diario, algo me decía que estaba muy cerca de todo. Pero... ¿Qué estaba buscando en realidad?

Al llegar al hospital aparqué el coche y me bajé acelerado entré y no sabía para donde ir. Fui a preguntar por Alani De Riva y me dijeron en recepción que se encontraba en la habitación 333 en la tercera planta.

¿Habitación 333? me suena esa habitación a algo pero.. ¿Por qué? Mientras caminaba hacia el ascensor recordé que era la habitación de aquel chico con nombre raro de la última vez que vine. Pulsé el botón y esperé a que se abriera.

Todo está muy vinculado con un tema que me está mordiendo la oreja y no sé por qué. ¿Qué está ocurriendo?

El ascensor se ha abierto, entro y me acompaña una pareja, ambos van trajeados parecen grandes empresarios, pulso el botón 3º y ellos 7º. Mientras subo sigo dándole vueltas a la cabeza al tema y a lo que ponía en el diario. Se abre la puerta del ascensor, voy caminando por el pasillo, veo la gente pasar por mi lado siento como si el tiempo se detuviera y acelerara a la vez. Mi corazón palpitaba muy acelerado todo comenzaba a darme vueltas. No dejaba de mirar en las paredes buscando el número 333. ¿Dónde estará?

Llego al cruce y continúo hacia la izquierda sigo mirando y buscando hasta que al final, encuentro la habitación. Coloco mis manos en el pomo de la puerta y siento el frío que mana de él y recorre mi cuerpo provocando en él un acelero más en mi corazón. Abro y siento una brisa fresca acompañada de un suave y delicado aroma familiar. Me dejo arrastrar por esa brisa de mar y cierro los ojos, por un instante me siento como si caminara entre las olas del mar y puedo oír a las gaviotas y a lo lejos a Víctor llamándome. De pronto abro los ojos y me encuentro a Alani diciendo mi nombre.

-Edgar, Edgar. ¿Estás bien?

-Hola perdona. Sí, sí estoy bien gracias.

-¿Qué estás haciendo aquí?

Sinceramente no sé lo que hago aquí, pero bueno...

-Vine a disculparme por lo de ésta tarde, siento que debo hacerlo. Perdona por levantarme así de la mesa. Y sin despedirme. He sido muy maleducado. Dije agachando la cabeza.

-Tranquilo, no pasa nada. Muchas gracias por vuestra atención. Ahora mismo iba a salir al servicio, había venido a traerle la cena al chico y suero a Uriednery.

Uriednery, aún suena raro en mis oídos.

-¿Puedo pasar y esperarte aquí si quieres?

-Claro pasa, y siéntate.
Al pasar a la habitación pude ver una amplia habitación color blanca con una cortina que dividía ambas partes de la habitación. En la primera cama se encontraba el joven de la cena y fui caminando hacia la ventana y aproveché para ver a Uriednery. Pero al pasar la cortina y ver quien estaba en la cama me dio una subida de tensión que acabé desmayándome.

El chico llamó a las enfermeras y acudieron a mí muy rápido me incorporaron en la silla y me dieron un calmante. Al abrir los ojos volví a ver al joven Uriednery. No era el de la última vez. ¡ERA VÍCTOR!

-¡Víctor! Decía mientras me levantaba corriendo de la silla y apartaba a las enfermeras de mi lado.

Corrí hacia la cama y me tiré encima de él, se me cayó el mundo encima al ver que estaba hospitalizado. Sabía que estaba vivo, sabía que no había muerto pero ¿qué hace aquí?.

-Señor por favor, compórtese. ¿Conoce a éste joven?

-¡Sí! Lo conozco decía mientras lloraba.

Alani entró por la puerta y me vio tirado en el suelo llorando y me preguntó:

-¿Qué te ocurre? ¿Qué te pasa? Intentando calmarme.

-¡Es él! ¡Es él! ¡El dueño de la mansión! ¡Él es Víctor! Gritaba llorando.

Todas las enfermeras incluyendo a Alani se quedaron de piedra al verme en mi estado, en parte, se alegraron de que por fin encontraran familiar o amigos que reconocieran a “Uriednery”

-Entonces..¿Se llama Víctor? Y no Uriednery..

-¿Qué le ocurre? ¿Por qué está aquí? Gritaba llorando.

-Lleva mucho tiempo aquí en el hospital en coma se encuentra en un estado crítico y hay pocas esperanzas de que vuelva en sí.

-¿Pocas esperanzas? ¿Tan mal se encuentra? Lloré desesperadamente.

Las enfermeras me obligaron a salir de la habitación y me dijeron que volviera mañana ya era muy tarde para las visitas y no podían hacer la vista gorda.

-Debes marcharte Edgar, lo siento.

Me marché a casa y no sabía como contarles a las chicas lo que vi. Tenía miedo por como se lo tomaran. Y a la vez miedo a que intentaran hacer algo. Ahora más que nunca deseo que la planta de su fruto para salvarlo. No soportaría la idea de volverlo a perder.

Al llegar a casa estaban cenando y me vieron correr a la habitación sin decir nada. Dorothy se levantó y vino corriendo. Yo estaba tirado en la cama llorando y ella entró y se sentó a mi lado preguntándome qué me pasaba.
-Mi pequeño, ¿qué te ocurre? Decía mientras me pasaba sus manos por el cabello.

-Dorothy, está vivo, ¡está vivo! Le gritaba mientras me incorporaba.

-¿Quién está vivo? Decía alterada.

-¡Víctor!

Se levantó de un salto de la cama y comenzó a llorar.

-¡Cómo que está vivo! ¿Dónde está?

-En el hospital donde trabaja Alani.

-¡Santo cielos! ¡es un milagro! Gritaba de emoción mientras lloraba y me abrazaba.

-Es un milagro, pero está en coma y muy herido, se está muriendo, dice que no le queda mucho tiempo.

-¡No! No es posible.

La puerta sonó y se abrió, era Emily con Dafne y ambas nos vieron llorar.

-¿Qué os pasa? Decían al unisono.

-Es Víctor, ¡Víctor está vivo!

-¿¡Qué!?

Ambas comenzaron a llorar de la emoción pero duró poco la emoción al enterarse de lo ocurrido.

-Está hospitalizado en donde trabaja Alani y se está muriendo. Está en coma desde hace mucho tiempo y no le ven mejoría alguna.

-Mañana sin duda tenemos que ir.

-¿A dónde tenemos que ir mañana? Decía Mery con cara de pocos amigos.

-¡Mery! Querida es Víctor, ¡está vivo! Decía Dorothy mientras se levantaba a abrazarla mientras lloraba.

La cara de Mery se descompuso, no sabía si expresaba emoción, rabia, odio, dolor. Era confusa su mirada.

-Será mejor que me acueste, no me encuentro bien.

Se marchó de la habitación fríamente.

Todos bajamos a cenar y acto seguido nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente todos estábamos listos para ir a visitar a Víctor y Mery estaba muy diferente a como se encontraba anoche. La verdad parecía otra, algo me decía que planeaba algo y no era muy buena su intención. Fuimos al coche y marchamos al hospital allí nos recibió Alani.

-Buenos días chicos. Decía con su sonrisa angelical.

Al pasar a la habitación el joven de anoche ya no estaba, le dieron de alta esa misma mañana. Mery corrió hacia Víctor y no dudó un segundo en comerle los morros. Todos los presentes nos quedamos boquiabiertos tras su acción.

Iba vestida con un corsé rojo y unas mayas negras con un cinturón dorado y unas medias de rejilla. La verdad es que parecía que iba a ligar en vez de ver a su “amigo” El corsé le hacía un pecho muy elegante y se lo realzaba bastante.

Tras besarle éste ni se inmutó, Dafne se acercó y le dio un cálido beso en la mejilla. Ésta lloraba de emoción y sus lágrimas le caían en el rostro pero tampoco se inmutó. Dorothy y Emily se acercaron y besaron su mejilla y le cogieron de la mano pero nada. No respondía. Alani me dijo:

-Edgar puedes acercarte, no muerde. Intentó hacer un chiste para que me alegrara un poco. Pero la verdad es que de chiste tenía bien poco.

Me acerqué y no pude contener las ansias de besarle le agarré de la mano y sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. Besé su mano y me senté a su lado. Lo miré y miré a las chicas, lo volví a mirar y me acerqué a él. Sin importarme lo que dirían mis labios rozaron los suyos. Pero no ocurrió nada, yo no dejaba de sujetar su mano. Mis dedos seguían entrelazados con los suyos. Volví a sentarme en la silla y Mery me miraba con cara de odio.

-¿Por qué lo has besado? Decía Mery cabreada.

-Por favor Mery Tranquilízate. Decía Dorothy.

En ese momento Alani las sacó a la puerta a todas porque comenzaron a discutir y yo me quedé en la habitación.

Noté como si las manos de Víctor me agarraran fuerte las mías y sentía su corazón latir en sus manos. Sentía la sangre correr y el calor aumentar en sus manos. Mis manos comenzaron a sudar y mi cuerpo a temblar. Sus ojos parecían abrirse de nuevo y sus labios a pronunciar algo en el balbuceo. Lo vi y me puse muy nervioso.

-¡Ayuda! Gritaba

Todas entraron corriendo preguntando qué ocurría. Las enfermeras y doctores se quedaron boquiabiertos al ver que había despertado. Se estaba despertando, ¿mi beso lo hizo reaccionar? No pude evitar llorar de la emoción.

Víctor abrió los ojos y acto seguido miró a todos.

-¿Qué hago aquí?
No pudimos evitar echarnos a reír de la emoción.
-¿Quiénes son ustedes?

jueves, 7 de marzo de 2013

CAPÍTULO 16: OZ, EL COMIEZO.

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CAPÍTULO 16: OZ, EL COMIEZO.

Comenzamos a andar por aquel hermoso prado verde en el cual se veía un frondoso y coloreado bosque justo en frente nuestra, el cielo se encontraba azul claro y el sol brillaba con mucha intensidad, hace bastante calor, pero es una sensación de paz lo que siento dentro de mí, puedo escuchar los pajaritos revolotear y me quedo parado, cierro los ojos por un instante y escucho la melodía de la naturaleza, no hay mejor sitio que éste sin duda para meditar y pensar tantas cosas...

 Abrí los ojos de nuevo y nos adentramos en el bosque. Mientras caminábamos entre los árboles, el sol se iba perdiendo poco a poco y de entre las ramas de los árboles pequeños rayos de sol se filtraban haciendo juegos de luces y sombras junto con los colores tan hermosos que los árboles y las plantas poseían. Podemos ser testigos de la magia y de la vida que en su interior hay, justo en frente de nosotros nos encontramos con un ser hermoso y mitológico, la dama del bosque. Era una mujer que nacía del tronco de un gran árbol, tenía el cuerpo cubierto de flores y musgo.

 Era hermosa, jamás había visto nada parecido. Nunca pude imaginar tanta belleza, sin lugar a duda era la madre naturaleza personificada. Su cabeza se encontraba unida en el tronco de aquel antiguo roble y su cuerpo estaba recostado en el suelo, cubierto por musgo, piedras y flores de todos los colores, todo aquello le hacía un hermoso vestido de palabra de honor, realzando su hermoso pecho que parecía incluso estar descubierto si no fuera por las piedras que rodeaban los filos del vestido simulando piedras preciosas decorativas en un vestido normal, alguna que otra seta nacía del vestido haciéndolo más natural y más vivo. 

El cielo estaba completamente azul, justo encima del roble se podía percibir aquel claro y transparente cielo, los pájaros cantaban y revoloteaban de un lugar a otro. A lo lejos en la montaña podía apreciarse el castillo de Oz. Aquel bosque era mágico y lleno de luz y vida, sin lugar a duda era un verdadero Edén.

-Hola,¿en qué puedo ayudaros? Nos decía la madre naturaleza.

-Hola, Gea cuánto tiempo. Decía Dorothy.

-¿Dorothy?, ¿eres tú?. Respondió.

Las facciones de su cara marcaban una hermosa sonrisa llena de emoción y de sus ojos manaban lágrimas de alegría. Era simplemente hermoso y muy emotivo.

-Sí, he venido con un amigo, hemos cruzado un portal que ha aparecido en nuestro mundo. Y nunca pensé que fuera a llegar hasta aquí. Me alegra muchísimo el volver a verte. Sigues igual que siempre, tan hermosa y tan fértil.

Sonreía emotiva Dorothy tras terminar de hablarle, me sentía tan feliz viéndola reencontrándose con su vieja amiga. Hacía tiempo que no la veía tan feliz.

-Gracias querida, tú has crecido mucho, debes de saber que Oz está muy mal, la obscuridad está llegando a éste mundo y él no tiene fuerza para luchar. Debes de saber que el fin se está acercando. Y yo ya no tengo tanta fuerza para dar vida, las tierras se están contaminando en vuestro mundo y me están destruyendo lentamente.
La pobre Gea entristecía y agachaba la cabeza.

-Es muy triste escuchar los lamentos de la tierra que nos ha dado la vida, somos muy crueles contigo y no mereces éste dolor que tanto te hemos causado. Decía Edgar.

Me acerqué para poder contemplarla mejor, podía percibir el fresco aroma a naturaleza, y la humedad del ambiente refrescaba mi rostro acompañado de una suave y delicada brisa.

-Tranquilo pequeño- decía mientras se giraba un poco y me acariciaba con sus grandes y finas manos. -No sólo vuestro mundo es culpable de las desgracias que recaen sobre mí, mis raíces recorren miles de mundos que se encuentran en todas las dimensiones. Y es mucho peso el que cargan mis espaldas, pero estoy orgullosa de poder dar luz y vida a todo lo que hoy veis y mañana verán vuestros descendientes. Debéis marchar a palacio, y creo que vais a tener que aprender a usar algún que otro poder para poder ayudar a Oz. Nos decía Gea.

¿Poder?, no entiendo nada, ¿se referirá a magia? Cómo va a ser posible eso, si yo nunca he tenido tal don. Siento un gran dolor en mi pecho, me siento tan mal por el daño que el ser humano causa al mundo. No deberíamos de ser tan crueles con algo tan maravilloso como es éste mundo.

-De acuerdo, nos pondremos en marcha ahora mismo. Respondió Dorothy.

Nos despedimos de Gea y comenzamos el camino hacia palacio, dejamos atrás a aquella maravilla llena de vida y yo aún seguía enamorado de aquel lugar. Aquello era mágico, hermoso, nunca había visto nada parecido. Los monos danzaban de un lado para otro. Las dríadas nos saludaban desde los árboles y podía ver a las hadas jugar y realizando sus trabajos. Hubo algunas en especial que me encantaron, las hadas del agua, se encontraban en ella y jugaban a crear pompas y arcoíris. Se veía divertido, pero a la vez peligroso me decía a mí mismo y comencé a reír. El río era puro y transparente, en él se podían apreciar hermosos peces nadar río abajo. Las cascadas daban cierto frescor a la zona gracias a las gotas de agua que volaban en la brisa haciendo que éste ambiente fuera fresco y húmedo. Las flores de aquel lugar, nunca las había visto eran de formas y colores muy diferentes a las de nuestro mundo. Todo era especial y me sentía como en un cuento de mi infancia.

Ver completamente todo cubierto de un gran manto verde y casitas que nacían de la tierra en forma de pequeñas colinas. Sin lugar a duda, era como volver a mi infancia. También en el cielo se podían apreciar enormes aves que sobrevolaban los cielos, parecían guerreros aquellos seres que las montaban. Las aves eran criaturas enormes, cubiertas de plumas y otras muchas parecían tener escamas. Sus alas podían crear enormes sombras aquí abajo, y el movimiento ascendente y descendente de sus alas al volar creaba vientos huracanados. Llegamos a un camino de baldosas amarillas que nos llevaban al centro de la ciudad y sobre todo a donde nos interesaba ir, el palacio de OZ.

-Bueno Edgar.. ¿Qué te parece éste mundo?. Me preguntaba Dorothy.

-¿La verdad?, es maravilloso. Ahora empiezo a creer en todas vuestras historias. Respondí.

En el rostro se me notaba la sonrisa y el asombro que tenía por todo, era hermoso, jamás imaginé algo tan maravilloso.
-Éste mundo es un lugar lleno de vida, es donde comenzó la historia de la vida. Aquí, fue donde yo venía de pequeña cada vez que discutía en casa. Era una cría y solía escaparme a la granja de mis tíos maternos Em y Henrry, para no escuchar a mi padre. Muchas veces iba a Wonderland y solía tomar el té con Alicia y los demás. Pero un día crecí y dejé de venir, mi vida comenzó a cambiar y me enamoré. Pero bueno ya conocéis esa historia. Me decía tristemente.

La verdad es que ésto se lo cuentan a otra persona y no se lo creería nunca, ¿tomar el té cono Alicia en Wonderland? Y la toman por loca. No pude contenerme la sonrisa, pero duró poco ya que me puse melancólico al verla a ella.

-Tranquila, no recuerdes esas cosas que te hacen daño, recuerda que ahora estás con nosotros y nada te pasará. Respondí.

Me acerqué a ella, le abracé y besé su mejilla, sé que no era mucho lo que podía ofrecerle para calmarla pero a veces es mejor dar un gesto como éste para saber que no estás solo ante el dolor. Un abrazo puede cambiar muchas cosas según el momento.

El camino era muy largo y ella no dejaba de mirar de un lado para otro recordando su pasado por éstas tierras lejanas, yo casi podía sentir y ver a través de sus ojos. Me parecía ver al espantapájaros, y al hombre de hojalata incluso al león. Pero sabía que era imposible, eran sólo alucinaciones. Ella lloraba de emoción y a la vez entristecida evitaba cualquier palabra para que no me preocupara. Una vez dentro de la ciudad, continuamos nuestro camino, aquello parecía un mercado, había miles y miles de puestos. 

Todo cubierto en piedra color beige, en el centro de la plaza había una fuente de agua y en ella había una escultura de un hombre junto a una criatura llamada Aleonix. Aquella escultura simbolizaba la unión fraternal entre éstas dos razas. Entre la multitud de gente, había humanos y los Aleonix, eran unas criaturas mitad humanas mitad puma, andaban sobre dos piernas y vestían y actuaban como humanos. Ambas razas convivían en plena armonía, compramos algo para comer mientras tanto, y nos paramos en un puesto de sanación.

Parece de película, es increíble ver a éstas criaturas, son tan majestuosas y tan nobles.

-¿En qué puedo ayudarles? No preguntaba el tendero.

Un Aleonix anciano, vestía con una toga color granate y tenía los filos de la toga color verde. Tenía unos ojos azul cielo y su piel beige claro, su voz era un poco ronca debido ya a su avanzada edad.

-Hola, sólo mirábamos, es que me llamó mucho la atención la limonera de llaves. Decía Dorothy.

-Es una nueva planta medicinal, dicen que puede sanar cualquier enfermedad, pero las llaves no nacen siempre, hay que saber cuidar a la planta y necesita mucha paciencia. Yo me tiré bastante tiempo cuidándola, y mire, sólo me ha dado una llave, pero el cofre lo abre sólo un segundo y no da tiempo a coger el fruto que aguarda en él. Nos respondía el tendero.

Que planta tan interesante, nunca había visto nada parecido, que curiosa es. No podía dejar de mirarla, encima puede curar cualquier enfermedad, pero todo necesita un precio, debe de costar cara, y encima no sabes si puede darte la llave, es aleatorio. A saber..

-Es interesante la planta, deme una bolsa de semillas por favor. Nos vendrá bien para curar a Víctor y a Uriel cuando lleguemos, ¡Ah! y también para Emily y Dafne. Respondía Dorothy emocionada.

Pues ha tenido una brillante idea, pero a saber lo que nos cuesta la idea.

-Aquí tiene, la única semilla que me queda. Encima la única semilla que le queda, algo me dice que nos va a salir cara.. -Hay muy pocas plantas como ésta, porque muchas veces no sueltan su semilla. Debe de cuidarla mucho y estar muy pendiente como si fuera un recién nacido. De lo contrario morirá. Son 3 euros.

Joder, con la dichosa planta, va a ser jodida hasta conseguir una semillita. Pero me ha resultado bastante barata, pensé que iba a ser más cara.

-Gracias, señor. Respondí.

Continuamos el camino de baldosas dejando atrás a aquel mercado y llegamos a otro bosque, la ciudad cada vez quedaba más atrás, Dorothy decía que ya tenía que quedar poco, éste mundo había crecido muchísimo desde que ella se fue. Éste bosque por ejemplo, no estaba antes. La verdad es que era hermoso pero a la vez aterrador. No podía imaginar nunca que en Oz hubiera éste tipo de paisajes. Aquello parecía una ciudad en ruinas y desierta, las baldosas del suelo algunas estaban hundidas y otras sobresalían de él, el cielo estaba en plena obscuridad, y los árboles no tenían vida alguna, muchos de ellos sus hojas habían caído y los que aún parecían tener alguna, tenían un color pálido. 

Los cuervos sobrevolaban la zona y otros preferían postrarse en las ramas de aquellos árboles para poder observarnos mejor. Hubo algo que llamó nuestra atención, fue las luces de diferentes colores que colgaban de las ramas de algunos árboles. Decidí acercarme y pude ver que no eran bombillas si no hadas enjauladas en pequeñas celdas para hadas. Intenté abrirlas pero me era imposible, Dorothy me comentó que estaban hechizadas, quizá era obra de la malvada bruja del Este o del Oeste. Pero recordó que ambas murieron en su primer viaje, una voz proveniente de una de las jaulas gritaba auxilio. Y nos dirigimos a ella para ver qué quería decir.

-¿Dorothy eres tú?. Decía la pequeña hada.

Era una pequeña esfera de luz azul intenso la que hablaba dentro de aquella jaula.

-Sí,¿Quién eres tú? Respondía Dorothy.

-Soy Glinda la bruja del Sur, ahora tengo ésta forma de hada, la obscuridad ha empezado a dar sus frutos en éste mundo y está destruyendo todo cuanto roza. Ésto era el comienzo de una nueva ciudad que servía de canal de mercado junto con el mercado de allá abajo. La ciudad Esmeralda se encuentra en peligro, la obscuridad va hacia allí. Debéis marchar rápido, pero antes, por favor liberadme, os lo suplico.

-¡No es posible! ¿Cómo un ser tan poderoso como tú puede haber sido raptado por tal criatura?. Respondí confuso.

-Así es, pequeño humano, ahora todo mi poder ha quedado reducido y no puedo usar mi magia para salir de aquí. Debéis de pronunciar un hechizo, decid “Relaxo” y él hará explotar ésta jaula. Nos insistía la pequeña bruja.

Así fue, quise sentirme importante y poderoso por un momento y le dije a Dorothy que me dejara probar.

-¡Relaxo! Veo que no funciona Glinda. Le dije.

Me sentía ridículo, y no podía evitar reírme, pero a la vez preocupado por todo lo que dijo.

-Tranquilo, es normal, aún no tienes conocimientos, pero tranquilo, lo conseguirás, ten fe y piensa en algo verdadero. Y vuelve a decirlo.

¿Algo verdadero?, ¡Claro! El amor que sentía por Víctor, recordé todo lo vivido con él y eso me llenó de fuerza y vida. Volví a recitar aquella palabra y la jaula explotó. El hada salió de la jaula y volvió a recuperar su forma original incluyendo así sus poderes. Dentro de mí algo había palpitado como nunca antes lo había hecho, sentí algo extraño. Era una extraña sensación.

Mientras tanto en el hospital donde se encontraba Uriednery él comenzó a dar señal de vida pero aún mantenía su coma, por un momento abrió los ojos y como si respirara profundamente comenzó a faltarle el oxígeno, los doctores acudieron corriendo a la habitación y vieron el estado de Uriednery, la respiración se le iba cortando poco a poco, sus pulmones se obstruían e impedían que el aire pasara. Y en el hospital de Santa Catherine Uriel comenzó a toser y los médicos acudieron corriendo para ver qué era lo que ocurría. Se emocionaron al ver que podría ser un milagro que haría que Uriel despertara. Pero aún no parecía responder a las llamadas de los doctores. Aún seguían sumidos en un profundo sueño. Aunque la salud de Víctor comenzó a empeorar sin saber los motivos aún.

Emily y Mery, seguían investigando sobre las cosas que encontramos en el sótano, habían ido a la biblioteca y a los archivos del pueblo para ver todo lo relacionado con ese año. Pero no encontraban nada relacionado con el tema, algo se escapaba y no sabíamos qué era.

Dorothy, Glinda y yo por el contrario comenzamos a hablar sobre lo ocurrido. Glinda era hermosa, vestía de ropaje medieval y parecía una ninfa, no era para nada una horrible bruja de cuento.

-Debemos darnos prisa, tenemos que ir a escondernos al lago Esmeralda, allí tengo mi nueva casa y allí nos escondemos las criaturas mágicas.

Al marchar corriendo sentimos la presencia de alguien correr por aquella ciudad en ruinas, nos escondimos entre los árboles para observar quien era, y pudimos ver una sombra aparecer entre la nada y ante esa sombra un hombre montaba a un caballo obscuro. El hombre tenía una larga melena obscura y un cuervo en su hombro, él iba vestido con unas harapos de piel y pelo con armadura en las piernas, el caballo iba también con armadura y un cuerno simulando a los del unicornio. Los ojos del caballo eran color rojo sangre, eran tan intensos que parecía un manantial de sangre. Se les podía oír hablar, pero no se entendía qué decían. Decidí acercarme para poder oír mejor.

-¡Edgar vuelve aquí! Decía Dorothy asustada.

-Debo oír y ver quienes son. Dije.
Tengo que reconocer, que soy bastante cabezota, y sobre todo me gusta el riesgo.

-¡Déjalo pequeña, él es un alma curiosa como tú lo eras cuando eras más joven.

-Debes de llegar a ciudad Esmeralda, los humanos han sobrevivido a mi ataque. Pero creo que la mujer sabrá hacer lo que le ordené. Decía la sombra.

-Mi señor obscuro, voy a comenzar mi camino hacia Esmeralda y cuando llegue mataré a Oz para que no pueda comunicarse con ellos. Deben de pagar todo lo que están haciendo.

¿Qué mujer? No entiendo nada de lo que dicen, pero tenemos que darnos prisa, no puedo soportar la idea de que alguien más muera.

La sombra desapareció y el caballero comenzó su camino hacia Esmeralda. Volví con ellas y corrimos hacia el lago

Todo me parecía magnético, era hechizante, mágico, un verdadero Edén. Allí en el lago cruzamos un puente de piedra y me acerqué hacia la orilla para poder probar el agua. Me descalcé y sentí el frescor del lago entre mis pies.

Segundos después una enorme serpiente marina salió ante nosotros, me asusté y corrí hacia Dorothy. La serpiente nos hizo el gesto de que estaba de parte de nosotros.
-Bienvenidos seáis. Nos decía.

Era enorme, un tono verdoso y luces amarillas salían de su cuerpo.

-Hola Septus. Decía Glinda.

Tengo que reconocer que me acojoné un poco al principio pero ya ha pasado todo, parece que va a ayudarnos y eso me tranquiliza un poco la verdad. Pero tengo miedo, nunca he estado tan cerca de un reptil como éste.

-Debéis de ir corriendo a Esmeralda, Oz está en peligro. Nos decía Septus.

-¿Cómo podemos llegar antes? Respondí.

Es curioso, yo hablando con una serpiente, digo de contarlo en mi mundo y me dicen que estoy enfermo y me encierran en un manicomio.

-Debéis de ir corriendo por las baldosas amarillas ellas os llevarán al lugar. Pero tened cuidado. Nos decía.

Su voz era muy dulce y suave, a parte, parecía ancestral.

-Debéis de aprender antes varios hechizos para defenderos, pero sólo funcionarán en éste mundo. Una vez cumplida vuestra misión el poder desaparecerá.

Que interesante aportación la de Septus, ni que fuera a ponerme a usar la magia en mi mundo, me quemarían en la hoguera.

-Está bien, ¿Qué debemos hacer? Respondía Dorothy.
-Aprenderéis a luchar como guerreros para poder defender a Oz. Éstos son los hechizos, Vulnus Exo, os permitirá curar enfermedad. Relaxo puede relajar al oponente incluso explotarlo, Pluviento Maine, creará una gran tormenta, y por último Lupus Selenus el conjuro de la mutación, os permitirá ser licántropos por un tiempo.

Son muy interesante, pero.. ¿ésto qué tiene de poderoso?, no entiendo nada, ¿Para qué quiero yo todo eso?.

-Genial, se ven muy interesantes y muy necesarios. Respondía Dorothy.

¿Enserio?, Pero.. ¿ésta mujer qué se ha fumado? ¿Necesarios?

Nos pusimos a entrenar ante Septus y Glinda fue nuestra tutora.

Reconozco que al principio me era chistoso pero luego supe que era difícil conseguirlo y acabé picándome. Recordé que para que funcionara tenía que pensar en Víctor y así fue, pensé en él y en todo lo vivido con él y todo parecía más fácil.
Me acerqué a los árboles que no tenían vida y pronuncié Vulnos Exo y el árbol comenzó a florecer y cambiar el tono de su tronco. Me estoy quedando muerto, acabo de darle vida a éste árbol que estaba muerto. Vuelvo a intentarlo y éste también recupera su vida, así que miré a Dorothy y comenzamos a curar a todos los árboles y con el hechizo Relaxo comenzamos a liberar a todas las hadas. 

Conjuramos Pluviento Maine y el agua comenzó a manar del cielo ésta lluvia torrencial alimentó a las plantas que se estaban muriendo y por último el más difícil de los hechizos. Lo conjuramos y una enorme luna apareció en el cielo, las nubes se movían de un lado para otro mui aceleradamente, mi cuerpo me ardía y caí de rodillas ante todos. Sentí como la fiebre me subía y la sangre me hervía todo me quemaba por dentro, me miré las manos y el vello corporal comenzó a salir muy aceleradamente, los dedos de mis manos empezaron a alargarse y a engordar, mis manos ya no eran finas y alargadas ahora eran más largas y gruesas. 

Las uñas aumentaron su tamaño y el vello cubría toda mi mano y brazos, las piernas igual y mi rostro se empezó a desformar alargándose la zona de la mandíbula, mis ojos cambiaron de color, ahora eran un tono dorado, las pupilas las tenía dilatadas, y los colmillos aumentaron su tamaño. Los huesos de mi espalda comenzaron a romperse y formar un cuerpo animal, sentí como todo me destruía por dentro.

-AuuuH! Dije.

-Estáis listos para marchar. Dijo Septus.

No me parece muy bonito que yo esté echo todo un saco de pelos y aquí Dorothy tenga que estar viéndome desnudo con éste manojo de pelos colgándome como cortinas por todo el cuerpo. La miré ferozmente y ella no pudo aguantar la risa.

-Querida Dorothy tened mucho cuidado, debéis de tener la mirada bien activa, ahora tenéis la suerte de que Edgar es un buen perrito y tendrá el olfato muy desarrollado junto con sus sentidos. Marchar. Pero antes toma ésta ropa te hará falta más adelante.

Se acerca a Dorothy y le coge de las manos, Dorothy aprovecha y le da un abrazo mientras derramaba lágrimas de tristeza.

Nos pusimos de camino hacia Esmeralda, todo el cuerpo me pica, ahora entiendo qué siente un perro. Por eso se arrascan tanto, es tan molesto.

Una vez en Esmeralda, el hechizo dejó de funcionar y acabé desnudo, menos mal que Dorothy iba preparada con lo que Glinda le dio, ahora estoy vestido con una toga azul y filos dorados. Me siento ridículo con ésta ropa tan cortita se me puede ver todo como diga de correr aire.

Esmeralda es hermosa, toda color verde, el palacio es inmenso subimos las escaleras y allí estaban los guardias protegiendo la puerta. Dorothy habló con ellos para que nos dejaran pasar por orden de la bruja Glinda. Gracias a su pase pudimos subir a ver a Oz.

Era un hombre muy mayor y se encontraba muy debilitado recostado en la cama, no tenía poder para seguir adelante. Los monos voladores se veían a lo lejos sobrevolar los cielos en dirección a palacio.

¿No me jodas que tenemos que luchar contra monos? Y yo vestido con éstas pintas, ¿no pensará Dorothy que voy a volver a transformarme en chucho? Ni loco, jamás.

-Oz, ¿me recuerdas? Decía Dororhy preocupada.

Oz abrió los ojos y vio a Dorothy, acto seguido comenzó a llorar, me dio hasta pena verlo así, indefenso que no pude evitar ponerme a llorar yo también.

-Debéis de salvar a Esmeralda, yo ya no tengo fuerzas para luchar.

Me acerqué a él y miré a Dorothy, los dos nos leímos la mente y decidimos cogernos de las manos incluyendo la de él, cerramos los ojos y ambos comenzamos a pronunciar Vulnus Exo. Todo parecía normal y no cambiar, hasta que de pronto notamos como la fiebre comienza a bajarle y el tono de su piel a cambiar, Oz comenzó a recuperarse. No pude evitar saltar de alegría. Qué fácil es ésto de la magia, con un toque ya se soluciona todo. Me decía a mi subconsciente. Pero algo me dice que lo dije en voz alta.

-Edgar, debes de saber que todo poder requiere de un sacrificio, no abuses del poder y no digas eso, ya que puedes pagarlo muy caro. Nada es gratis en ésta vida, y que estés en otro mundo no significa que no puedas morir. Me decía Dorothy.

-Tengo miedo, lo siento no volveré a ponerme así. Respondí mientras agachaba la mirada.

Volví a mirar por la ventana y los monos voladores estaban más cerca, a demás no venían solos, una enorme nube de obscuridad volaba cerca de ellos, se acercaban cada vez más.

-Debemos de darnos prisa, la guerra está por comenzar. Dijo Oz.

-¡Pluviento Maine! Grité.

El agua comenzó a caer desde el cielo, y la tormenta eléctrica inundó todo el celeste azul, ahora todo era obscuro. Muchos monos cayeron al suelo quemados por los rayos, otros aumentaron su velocidad para llegar a palacio, de la nube obscura salieron criaturas obscuras y de entre ellas el señor del caballo que nos encontramos en el bosque.

Dorothy asustada y nerviosa por la situación conjuró nuevamente el Vulnus Exo, y la tormenta multiplicó su puder. Ahora los huracanes conquistaban el cielo y la tierra. Mis ojos dejaron de ser verdes a ser grises como el cielo. La ira corría por mis venas, grité mientras bajaba escaleras abajo, ¡RELAXO! Y las puertas de palacio se abrieron lanzando a todo lo que había por el camino por los aires.

Juro que me vengaré por el daño que estáis causando a mi mundo y a todos los mundos del universo. ¡Relaxo! Volví a gritar enfurecido, fruncí el ceño y cabreado corrí hacia ellos.
Dorothy corrió tras de mí y conjuró el Vulnus Selenus, mientras corría saltó al aire y en el aire se transformó en lobo, era una loba hermosa, color blanco y los ojos azules como el cielo. Jamás vi una criatura tan hermosa como ésta. Me miró y la miré, nuestras miradas se hicieron una, yo también me transformé, Oz desde la ventana conjuró otros hechizos para poder proteger la ciudad mientras nosotros luchábamos contra todas las critaturas. Licántropos, minotáuros, troll, ogros, orcos etc..

-¡Caray!, jamás sentí tanta adrenalina junta en mi cuerpo. Dije.

-Es algo que sólo se vive una vez. Me respondía.

Algo dentro de mí gritaba el nombre de Víctor. Tenía tanto guardado que éste sentimiento me hizo ser fuerte ante la lucha.

Ríos de sangre corrían por el suelo, los soldados de palacio junto con las criaturas mágicas del mundo unidas junto a nosotros en ésta lucha sin fin. Todos somos uno, podemos con ellos.

La nube volvió a abrirse y el caballero obscuro entró por ella.

-¡Volved!, ¡nos marchamos! Gritaba.

Muchos murieron en la pelea, pero otros heridos marcharon a la nube. Ya ha terminado todo, yo me quedé con ganas de más, se me hizo corta, pero sangrienta. La sangre me creaba la necesidad de beber y matar, no podía dejarme dominar por la criatura en la que estoy transformado, no podía dejar que éste licántropo dominara mi cuerpo. En ese momento volví a mi estado normal, y caí rendido ante el charco de sangre. Los soldados me recogieron y me llevaron a palacio.

A la mañana siguiente amanecí desnudo en una cama enorme, con sábanas de seda, la habitación era enorme y coloreada de tonos dorados y blancos, el sol se filtraba por la ventana, el suelo estaba hecho de mármol beige y en las paredes colgaban cuadros de Oz y las brujas. Que hermoso es todo ésto me decía a mí mismo.

Me levanté y caminé descalzo hasta la silla donde había ropa limpia, era una nueva toga, ésta vez era blanca con filos azules.
Tengo la sensación de que cada vez son más cortas las falditas éstas.
Dorothy entró por la puerta junto con Oz, venían sonriendo.

-Querido Edgar, admiro mucho tu valentía y por ésta razón te entrego ésta medalla, te la has ganado. Me decía Oz.

Una medalla de platino, con un puño grabado, es preciosa, simboliza el valor. Creo que no ha sido gracias a mí solo, yo creo que fue gracias a Víctor que lo tuve presente todo el rato.

-Gracias. Respondí mientras la miraba y sujetaba con las manos.

-Mi querida Dorothy, debéis marchar a tu mundo, mil gracias por volver a venir y sobretodo por salvar a Esmeralda de la obscuridad. Le decía mientras la agarraba de las manos.

No ha sido nada del otro mundo, pero si tuviera la oportunidad de volver a hacerlo no lo hacía. Prefiero venir mil veces a éste mundo que volver a ser un chucho.

Abrió un portal y ésta vez aparecieron dos portales, sorprendidos por lo ocurrido nos preguntamos a dónde nos llevaría éste nuevo portal. Quise averiguarlo y entré sin pensarlo, en él estaba el pegaso de Dafne, y se escuchaban gritos de desesperación. Su voz me era familiar.

Claro, ¿cómo no iba a sonarme esa voz? Era la loca de la reina, Dorothy entró por el portal y me dijo que volviera antes de que se cerrara, pero aproveché el momento para agarrar a Pegaso.

Volvimos a Esmeralda y nos despedimos de Oz, y ésta vez entramos por el portal correcto.