miércoles, 26 de septiembre de 2012

Capítulo 4º: Cumpleaños de Mery

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Capítulo 4º: Cumpleaños de Mery.

Ha pasado casi una semana desde que ocurrió aquel terrible accidente en el hospital.
Yo pasé dos noches enteras en el hospital de Santa Catherine debido a la intoxicación del humo y el porrazo que me pegué contra el suelo al desmayarme.

Hoy estoy mejor, pero aún no se me va de la cabeza todo aquello que viví en aquel momento. Uriel, junto con Mery, pasaron las noches en vela viendo como deliraba en las noches.

Esas noches tuve unos sueños muy extraños, veía en mis sueños a una joven dama de blanco, ¿quién sería aquella joven? Me preguntaba.
Tía Dorothy se tuvo que marchar de nuevo con la excusa de que le habían llamado los de su antiguo trabajo. Yo sabía que no era por eso, algo me decía que Uriel tuvo algo que ver, pero el ¿qué?. Aún tenía muchas dudas respecto a las preguntas que rondaban mi cabeza.

Ya estamos a 19 de Noviembre, es el cumpleaños de Mery, hoy cumple 30 años ya es toda una mujer, cada día que pasaba su belleza iba en aumento. Me sentía atraído por su belleza, pero mi corazón había quedado prendado ante otra belleza más hermosa que la suya, la de aquella joven tan hermosa de mis sueños.

Uriel me estuvo ayudando toda la mañana a comprar las cosas para la fiesta, también estuvimos en el hospital viendo a Edgar, mi alma rompía en pedazos cada vez que entraba en su habitación y lo veía tendido en esa cama.
-Aquí estoy de nuevo mi pequeño tesoro. Le decía con los ojos enlagrimados.
Mis lágrimas recorrían todo mi rostro salpicandole en sus mejillas, mis manos agarraban las suyas fuertemente mientras le decía: - Pronto sanarás y volveremos a estar juntos te lo prometo.

Las manos las tenía congeladas parecía que la flor que había en él había marchitado. Sus labios tono malva y su rostro apagado me partían el alma. No podía dejar de pensar en aquellas noches que pasamos juntos, no me hacía la idea de que ahora estaba aquí, tumbado entre sábanas blancas como el algodón. -Te quiero, le dije acompañado con un cálido beso en sus labios.
En aquel momento me levanté de la silla y me fui con Uriel; que el pobre se quedó fuera en el pasillo esperándome mientras velaba a Edgar en su estado.
Al marchar, las manos de Edgar se movieron lentamente cerrándose en un puño como si mis manos hubieran quedado fundidas con las suyas.

-¡Rápido Uriel! Debemos llegar a casa para poder preparar las cosas para la gran fiesta. Le dije.

Me dolía que Edgar y tía Dorothy no pudieran estar presentes ésta noche, pues sin ellos no sería lo mismo.

En el camino devuelta a casa, a lo lejos en la montaña, Uriel se percató de una luz bajar de ella. ¿Qué es esa luz Víctor? Me preguntó.

-¿Cuál luz? Le respondí.

-Aquella de la montaña ¿No la ves? Me dijo señalándome hacia la luz.

En ese momento me quedé hechizado al ver su belleza.
Corre por las sendas de los bosques, es más rápida que un rayo, salta entre montañas bajo la tormenta y entre rayos y relámpagos su albo corcel salta haciendo honor a su poder.

-¡Rápido Pegaso! Gritaba la voz.

¿De quién es esa voz? es dulce, magnética, me esclaviza como el cántico de una sirena.
Esa sombra entre el bosque obscuro de la montaña tiene curvas de mujer.
Dafne es su nombre y corre entre montañas con su hermoso blanco corcel
Rápida y veloz como un rayo, tez blanca como la nieve, ojos verdes como las esmeraldas, labios carnosos color carmín, cabello liso y rojizo, manos finas de pianista. Cuerpo esculpido por los dioses del Olimpo.

La joven y hermosa dama vestida con corsé beige, con bordados plata que realzaba su hermoso pecho y una falda encancada del mismo tono y con el mismo bordado, que hacía lucir ese cuerpo de mujer, se acercó ante nosotros pidiendo ayuda y cobijo pues la estaban buscando los soldados de palacio.

-Perdona joven y hermosa dama ¿En qué puedo ayudarla?

-¡Necesito ayuda y cubijo, me persiguen desde tierras muy lejanas los soldados!

-¡Soldados! ¿Eres una princesa?

-Soy Dafne, la princesa de Atledia, hija de Apolo y Selene. Por favor, os lo suplico ¡ayúdeme!

-Esa voz, esa belleza, esa mirada, ¡era ella! ¡La mujer de mis sueños! Me decía a mis adentros. ¡No es posible!, ¿cómo he podido darle vida a ese sueño?. Claro, acompáñanos te llevaremos a casa y allí te esconderás de los soldados. Le dije.

Una vez dentro de casa le ofrecí el cuarto de Edgar mientras él, se encontraba en el hospital. Uriel y yo mientras que Dafne se relajaba en la bañera nos pusimos a preparar la casa para la fiesta. Yo me encargaba de decorarla mientras que él llamaba a los invitados para confirmar su asistencia.

Son las 23:30 y los invitados comienzan a llegar a casa, el salón se inunda de gente. Los invitados eran compañeros de Mery de la facultad de arte, pues ella estaba estudiando dibujo artístico. Mery al aparecer en la fiesta nos dejó asombrados por su belleza. Llevaba un recogido con mechones sueltos y flores de azahar. Su vestido era largo blanco como el de un ángel, con un corsé y bordados beige.
Comenzó a bajar las escaleras y me acerqué a ella con un ramo de rosas blancas y rosas, eran sus favoritas.
-Feliz cumpleaños princesa, ésta noche estás preciosa. Tenemos que hablar, pero antes concédeme éste baile. La música comenzó a sonar, cuando yo pasé mis manos por la cadera de Mery un gran trueno nos hizo detenernos.
Todos los allí presentes se quedaron preguntando quién era aquella joven y hermosa dama. Al mirar hacia la puerta quedé hipnotizado ante su belleza, su piel blanca, sus labios carmín, su pelo ondulado recogido en un estilo romántico, su vestido blanco y azul marcandole cada curva de su ser nos dejó a todos enamorados ante tal belleza.

Solté a Mery sin querer y como hechizado y mirándole a los ojos me acerqué hacia Dafne y le dije con dulces y tiernas palabras: -Te ves hermosa, tu belleza me ha dejado hechizado princesa.

-Gracias, me dijo sonriendo con tono dulce y mágico como era ella, mientras me cogía la mano para terminar de bajar el escalón.

Ese momento fue mágico, una niebla cubrió la sala por el suelo, el juego de luces nos hacían presencia al cielo en la noche. La música ponía compás a nuestro baile celestial. Todos los presentes enamorados ante su belleza comenzaron a bailar un vals inmemorial.

-¿Quién es esa Uriel? ¿Quién la ha invitado a mi fiesta? Decía Mery.
-Es Dafne, una joven que conocimos hoy mientras volvíamos a casa, ¿es hermosa verdad?
  • No tanto como yo, ¿¡Cómo se atreve a romperme mi momento con Víctor!?
  • Hablas como si estuvieras enamorada de Víctor, Mery..
  • Lo estoy, desde que lo conocí, no tengo ojos para nadie, sólo para él. Primero tuve que ver como me decía que no todas las veces que se lo pedí. Luego tuve que ver como Edgar se bañaba con él incluso se acostaban, ¿y ahora ésto?
  • Mery, tranquilidad, no te alteres, es tu fiesta. Él es libre, si no quiso en su momento tendrás que aceptarlo. Puede que él te vea como una amiga y no quiera perderte.
  • ¡No quiero que me vea así!, ¡Me niego!.
Mientras Dafne y yo bailábamos en aquel mágico momento, Mery se acercó amablemente con unas copas de champange haciendo caer accidentalmente sobre el vestido de Dafne.
-¡Ups! Lo siento... ¿no nos conocemos verdad?
Miré a los ojos a Mery, y su mirada celosa ardía como las llamas vivas del infierno.
-Lo siento, no me presenté, no pasa nada por el vestido.. me llamo Dafne.
-Tranquila.. mejor me marcho y no os molesto.
-Perdónala está pasando una crisis emocional, le dije, no sabía como decirle que estaba celosa de que la hubiera dejado por ella.

No terminaba de acabar la frase cuando las puertas de casa se abrieron solas y el viento gélido de la noche penetró por todo el salón haciendo apagar las luces y las velas. Un grito aterrador de mujer se escuchó, era Mery gritando pidiendo auxilio.
-¡Socorro! ¡AH!
En ese momento la puerta se cerró y las luces se volvieron a encender pero la dulce Mery había desaparecido, en su lugar una nota manchada en sangre cayó flotando hacia mis pies.

“Tu luz has de entregar si a la joven Mery quieres conseguir, pues un alma en pena vagará por las calles de Nimsville si tu luz no me es entregada a mí”

-¿¡Quién ha osado escribir ésto!? Grité.
-Todos asustados comenzaron a preguntarse qué había ocurrido.
Uriel se acercó hacia mí y me dijo: -Tenemos que hablar, se está acercando la hora y el tiempo es oro.
Dafne asustada por el momento, me miró a los ojos y me dijo: Víctor puedo ayudaros en la búsqueda de tu amiga creo que sé quién ha podido ser.
Aquellas palabras me marcaron el corazón, ¿Quién era Dafne? ¿Una princesa o una extraña luz como Uriel? 

CAPÍTULO TRES. El fatuoso Uriel.

-->Capítulo 3: El Fatuoso Uriel

Ya es de día, me pasé la noche entera pensando en aquel emotivo momento. “Gracias mamá” suspiré. Abrí los ojos de nuevo y me di cuenta que mi cuarto no era normal. Las ventanas se encontraban cerradas con tablones de madera, todo estaba en penumbra qué es ésto? Me senté en la cama asombrado por la escena. Las paredes, el techo, el suelo todo estaba empapelado de madera, no entraba la luz del sol. La obscuridad había cubierto todo mi dormitorio. Una tenue luz salía del suelo, la calor se estaba adueñando de la habitación. Dónde estoy? Me preguntaba repetidamente. Algo extraño ocurría sentí un escalofrío recorrer toda la columna vertebral, era esa extraña sensación otra vez. Quién eres? pregunté dejando la pregunta caer. No sabía donde estaba pero tenía la certeza de que podría haber alguna respuesta.
Cerré los ojos y volví a rezar, tenía miedo pues noté en mi oído un aliento aterrador, éste recorrió todo mi cuerpo semidesnudo. Unas manos rozaron mis hombros, mi piel se erizaba del frío que desprendían aquellas gélidas manos.

-Quién eres? Pregunté con tono impotente.
-Pronto sabrás quién soy,- respondió.

Sus uñas fueron clavadas en mi costado, sentí como iban penetrando poco a poco dentro de mi ser, sentía como los dedos atravesaban las costillas y la sangre se iba derramando poco a poco por todo mi pecho, comencé a gritar y a retorcerme del dolor. Mery y tía Dorothy entraron en mi habitación corriendo asustadas al escuchar mis gritos aterradores.

-Qué pasa, Qué pasa? Preguntaban al unísono.

Llorando de la impotencia respondí. -Ha sido horrible, horrible, tengo miedo. Esas voces esas manos todo! Miren lo que me hizo.
Le mostré mi pecho y no había nada, miré a toda la habitación y todo había desaparecido.

Mery me dijo aterrada: -tendremos que ir al médico, ésto que te ocurre no es normal tendrás que ser tratado por un especialista afirmó mirando a su tía.

Tía Dorothy me dijo que me calmase pues ella estaba aquí para ayudarme.
-Báñate y relájate iremos al hospital a ver a Edgar, me dijo.

Eso hice, me levanté y comencé a caminar hacia mi cuarto de baño. Terminé de desnudarme y comencé a mirarme el cuerpo en el espejo.
-Cómo es posible que hayan desaparecido las heridas? No me lo creía, me volveré loco, loco, loco!! comencé a pegar puñetazos en el espejo y acabé rompiéndolo en pedazos haciendo sangrar mis manos. Al apartarme del espejo me metí en la bañera y en el espejo quedó reflejado la imagen de aquel extraño ser.

-Ya estoy listo, dije al bajar las escaleras.
-Hay que darse prisa, dijeron, en el tiempo que se avecinaba una gran tormenta dijo tía Dorothy.

Salimos en dirección al hospital y nos dimos cuenta que era tarde para las visitas cabizbajos volvimos a dar marcha atrás, las nubes comenzaban a unirse en aquel cielo gris. Aprovechamos para ir a comprar las cosas para la cena, últimamente los días cada vez eran más cortos, a las 4 de la tarde ya estaba atardeciendo.

Una vez en casa comenzamos a preparar la cena los tres, yo me encargaba de preparar las ensaladas y de decorar la mesa. Mery preparaba los cocktail y tía Dorothy sus exquisitas croquetas de pollo.
El invierno llegó a Nimsville, acompañado de una espesa y fría niebla comienza a nevar fuertemente. La tormenta había llegado a Nimsville en cuestión de pocas horas.
Un viento gélido heló todas las calles del poblado, los árboles, el gran lago de cristal.. toda la vida había quedado pétrica.
A lo lejos de entre la espesa niebla, los árboles de la avenida y la nieve una sombra apareció, ésta sombra vagaba por las calles portaba una capa con capucha que le tapaba el rostro y le cubría de aquella gélida tormenta de nieve. Caminaba cansado, arañado por las bestias del bosque, muerto de hambre y sin fuerzas cayó ante la puerta de casa.
Mientras cenábamos al unísono de nuestro brindis, un tremendo trueno nos acompañó al compás del portazo de la puerta.

Asombrados los tres por aquel tremendo portazo nos levantamos a la vez para ver quién había pegado. Al abrir la puerta un viento helador penetró por el dintel de la puerta y un cuerpo hallamos tirado en la alfombrilla de la entrada. El viento nos apagó las velas del comedor y del pasillo haciéndonos caer en la penumbra.
Me agaché lo ayudé a levantarse y lo llevé al comedor. Tía Dorothy le preparó una sopa caliente para que entrase en calor, Mery fue a buscar el termómetro para tomar su temperatura y yo lo estuve desvistiendo y ayudándolo a vestirse con una muda nueva para que se secase de la nieve y entrara en calor con la chimenea y la ropa seca.

-Quién eres? Preguntamos los tres a la vez.
-Mi nombre es Uriel Lunansk más conocido como Uriel el caballero de la noche.
  • Bien señor Uriel, qué le hizo llegar hasta aquí. Dijo tía Dorothy.
  • Tengo noticias que dar a Víctor Lucksim. ¿Podrían facilitarme su dirección por favor?
-Yo soy Víctor Lucksim. ¿Qué necesita de mí?, ¿Qué tipo de noticia es la que me vienes a traer? Le dije.

En ese momento Uriel, se levantó y se arrodilló ante mi.
-Oh señor Víctor no sabes cuánto he deseado poder estar ante usted.
-¿¡Qué haces!?, ¡levántate!. No ves que soy un chico pobre, no soy nadie importante.

-¿Cómo osas decir que no eres importante? ¿Acaso no sabes quien sois mi señor?

Tía Dorothy se marchó hacia su habitación para preparar las maletas, la visita de Uriel no le agradó nada. Mery junto conmigo nos quedamos sorprendidos con aquel chico.

-¿Quién soy?, ¿Insinúas que me conoces? Le dije.
  • Sois el elegido mi señor, vengo de tierras lejanas. He vivido muy cerca de ti, a pesar de no estar a tu lado, te conozco como si fuera parte de ti.

Aquellas palabras me llegaron muy a dentro, sintiendo como cada palabra que salía de sus adentros era un palpito de mi corazón.
No podía dejar de mirarle a los ojos, eran hermosos, azules como el zafiro. Su mirada escondía algo, tenía mirada hipnotizante magnética. Esos labios carnosos, esa sonrisa, esos dientes blancos y en perfecto estado. Era todo perfecto, su rostro se encontraba en perfecta armonía. ¿Quién era aquel chico?, no dejaba de preguntarme.

Tía Dorothy dijo que iba siendo hora de acostarse, así pues dejamos el tema a medio hablar y nos fuimos cada uno a nuestras habitaciones. Uriel durmió en mi habitación en un sofá cama que tenía junto a la ventana.
No daban las tres de la madrugada cuando de pronto el “ring ring” del teléfono nos despertó a todos en casa. ¿Qué pasa? Es el teléfono afirmó tía Dorothy desde la puerta de la habitación de Edgar. Cógelo insisitó Uriel a Mery. Rápido Mery le dije. Agarró el teléfono y dijo: ¿Quién es? Un silencio frío erizó la piel de Mery.
-¿Hola? ¿hay alguien?, ¿Quién es? Volvió a repetir.
El silencio de la noche hizo cortar la llamada.
-¿Quién era? preguntamos todos.
-Nadie.. respondió fríamente.
“ring ring” el teléfono volvió a sonar y Mery lo volvió a coger.
-¿Hola? ¿Quién es?
  • Hola, le llamamos del hospital de Santa Catherine el hospital de Equínia ha sido evacuado debido a un gran incendio. Aún no sabemos las causas, pero Edgar está a salvo, lo trasladamos junto con los demás enfermos hacia éste otro hospital.
Mery al colgar el teléfono, vimos como derramaba lágrimas.
-Qué te pasa? Pregunté.
  • El.. el.. hosp.. hospital.. ha sido evacuado debido a un incendio. Aún no saben las causas del accidente. Edgar ha sido trasladado al hospital de santa Catherine
Al oír a Mery decir esas palabras comencé a llorar yo también.

No dio tiempo a vestirnos cuando ya estábamos cogiendo las cosas para irnos al hospital para ver cómo estaba Edgar.
Al llegar al hospital, la escena fue terrorífica, las llamaradas salían disparadas de las ventanas, de entre el fuego podía ver unas sombras espeluznantes. La luna azul en el cielo estaba menguando.
Los doctores nos dijeron que Edgar no había mejorado nada, que había caído en coma.

El lugar estaba lleno de ambulancias trasladando a los enfermos y heridos al hospital del pueblo de al lado. Yo no dejaba de mirar hacia el fuego, algo había allí, pero no sabía el qué. No dejaba de escuchar voces gritando, pensaba que era mi imaginación pero no podían ser tan reales.

Empecé a desplazarme del grupo, me sentía como atraído hacia aquel fuego. Uriel me vio y salió tras de mí.

  • Mi señor no vayas al fuego, ten cuidado, aléjate pues te está poniendo a prueba.
  • Quién me está poniendo a prueba?
En ese momento Uriel y yo fuimos absorbidos como por arte de magia hacia el interior del hospital.
-¿Qué? ¿Cómo? Me preguntaba. ¿Qué estamos haciendo aquí dentro?.
  • Mi señor, te lo dije... te quieren poner a prueba, la obscuridad quiere destruirte.
  • Por qué me hablas así? Por qué me quiere la obscuridad?
  • La luz y la obscuridad lleva siglos luchando y tú eres el elegido para acabar con ello. Naciste bajo el influjo de la luna de los dioses del mar.
  • No me entero de nada, lo siento. Es todo tan difícil entender para mí. Todo me está viniendo en grande. Son muchas cosas las que están ocurriendo en poco tiempo y mi cabeza no está preparada para tantos acontecimientos en tan poco tiempo.
  • Tranquilo Víctor, perdóname por hablarte de éstas maneras. Te tengo mucho cariño no más. Hemos crecido juntos pero separados por nuestras familias. Yo te he estado vigilando desde que eras un bebé y siempre te he protegido de todo lo que ha intentado hacerte daño. Tengo muchas respuestas a muchas de las preguntas que te están rondando por la cabeza. Pero éste no es el momento para hablar. Tenemos que huir de aquí, tienes poderes debes de confiar en ti para que podamos salir.
  • Poderes? Confiar en mí? Cómo puedo usar esos poderes?
  • Cierra los ojos, escucha tus latidos. Siente esa fuerza que tienes dentro de ti. Espera.. tengo que entregarte algo, que te pertenece. Se llama la hidrópetra es una gema que pertenece a tu familia.
  • Si pertenece a mi familia cómo es que la tienes tú? y.. ¿Qué es la hidrópetra?, ¿Para qué sirve? ¿cómo se utiliza?
  • Tú póntela es un colgante, una gema que ha estado en tu familia durante muchos siglos. Lo que pasa es que se pasa de generación en generación y yo soy parte de ti, pero tú no lo has aceptado aún por eso la tengo yo.
  • ¿Parte de mí?
  • Sí.. cierra los ojos, escucha los latidos de tu corazón y podrás encontrarte contigo.
En ese momento estaba asustado, cerré los ojos, apreté fuertemente la hidrópetra que me entregó y pude sentir las olas del mar chocando contra las rocas.
-¿Qué me está pasando? De pronto... me siento lleno de vida, siento vida en mi ser.
Un grito aterrador salió de mis adentros y de mis manos sentía como el frío hielo iba naciendo en mi interior. Abrí los ojos y mis ojos iban congelando todo lo que veía en mi paso.
-Bien, Víctor vamos mejorando. Me decía.
-Qué es ésto? No entiendo nada. Le decía confundido.

De interior de la puerta del final del pasillo emergió una sombra negra con un espeso humo negro como el azabache. Era esa sombra otra vez, su mirada roja sangre y la frialdad que desprendía corría por aquel pasillo. Su pelo era rizado y largo, sus manos finas presentaban una cierta madurez, su rostro era frío como el hielo, una mirada aterradora, unos labios seductores, con una dentadura como los antiguos vampiros que solían aparecer en las terroríficas historias de miedo que nos solían contar en aquel orfanato. Era ella, la mujer que atormentaba mi infancia en las obscuras noches de pesadillas. ¿Qué estaba haciendo aquí? Me preguntaba. Su mirada me hacia sentir pequeño ante el mundo. Tenía miedo, en ese momento sentí el calor de unas manos rozar las mías, eran de él, Uriel me agarró fuerte y me dijo con esa dulzura. -Tranquilo pequeño, no tengas miedo. Estoy aquí para ayudarte. No pienso dejar que te ocurra nada.
Entonces supe que no estaba solo ante el peligro y la confianza aumentó en mi interior.
-Gracias, le dije acompañado de un cálido beso en la mejilla.
Aquel momento me hizo llenarme de esa fuerza y comencé a caminar hacia la sombra.
-No te tengo miedo, y pienso luchar contra ti y contra quién haga falta.
La sombra me miraba fijamente a los ojos y reía al escuchar mis palabras. Levantó el brazo y me agarró del cuello tan fuerte que sentía como si me faltase el aire. Pude sentir que volaba pues el suelo no lo tocaba, me levantó tan alto que su mirada se perdía en el infinito. En ese momento me desmayé y me tiró contra el suelo.

-¡Víctor no!

Uriel comenzó a gritar y a pedir ayuda. El pasillo volvió a arder en llamas, y el techo se desplomaba poco a poco. La mujer desapareció y allí nos quedamos los dos, entre llamas y humo. Los bomberos entraron a dentro para rescatarnos y en ese momento supe quién era esa sombra que yo veía desde fuera. Éramos nosotros en otro tiempo.

-¿Qué estaba ocurriendo? me decía en aquel sueño.

Capítulo segundo: Acantilado de la novia

-->Capítulo 2: El acantilado de la Novia.

El sol comenzó a entrar por la ventana, desprendiendo esos rayos de luz divina por toda la habitación, acompañados de él, una suave, tenue y fresca brisa de la mañana, hacía mover los visillos celestes con una delicadeza majestuosidad y acompañado de los rayos de sol parecía reflejarse en las paredes de mi habitación el vestido de un ángel celestial.

Al abrir mis ojos, la volví a percibir. Era como volver a repetir lo ocurrido anoche en el acantilado de la novia. Mi habitación estaba llena de armonía y de paz. Todo se encontraba en calma, me giré y lo vi a él.

Al acariciarlo lo noté caliente, su temperatura había subido, le tomé la temperatura y presentaba 40 décimas de fiebre, ese su sudor frío y sus delirios me asustaron. Corrí hacia el lavabo para coger un paño de agua fría y colocárselo en la frente. Me coloqué mi bata y bajé corriendo a llamar a la ambulancia. No tardó ni cinco minutos en llegar, nos subimos y marchamos hacia el hospital.

Los médicos comenzaron su tarea yo tenía miedo, sabía que estaba mal lo que iba a hacer pero no podía aguantar más. Llamé a Mery y ella me dijo que vendría rápidamente, pasadas tres horas Mery llegó junto con su tía Dorothy Rellismare una mujer mayor de unos cincuenta años de edad, su cara era igual que la de un ángel, sus cabellos dorados eran largos y ondulados. Su sonrisa era mágica transmitía mucha paz y esa mirada tan dulce representaban la armonía. Sus ojos eran verdes esmeralda pero en esos momentos su mirada estaba perdida, aún estaba dolida por la muerte de su marido, el señor Edward Miller.

-¿Cómo estás hijo? Me dijo Tía Dorothy.
-Mal.. le contesté. Tengo miedo, de que Edgar muera. Anoche ocurrieron muchas cosas.

Mery nos estuvo contando a tía Dorothy y a mí que ella también tenía miedo, pero que teníamos que ser fuertes, y que no teníamos que aferrarnos al horror. Aquellas palabras nos llegaron al corazón, hablaba como un ángel, mantenía ese ritmo y ese compás que parecía melodía angelical en vez de la simple voz de una mujer. Su voz conquistaba los pasillos de aquel hospital.

El sol volvía a entrar por las ventanas y aquella suave y delicada brisa pero con cierto aroma a mar nos hacía calmarnos. La volví a notar, volví a sentir esa sensación de cuando me acariciaba la cara, pero ésta vez me abrazaba podía notar unos latidos en mi espalda. En ese momento me llené de fuerza y ya no tenía miedo. Algo me decía que no tenía que tenerlo, que fuera paciente.

Mery junto con tía Dorothy y yo estábamos ansiosos por saber los resultados de Edgar, a pesar de la tranquilidad que me invadió al volver a sentir aquella sensación, tenía esa cosa agarrada en mi pecho. No quería pensar ni por un momento que Edgar muriera. El pensar que muriera nos mataba a los tres.

Pasadas cinco horas el doctor salió, y nada más llegar a nosotros, le preguntamos ¿cómo estaba? ¿Qué le pasaba? Y un sin fin de preguntas.

El doctor nos respondió con tono apagado, él está bien, la fiebre a bajado pero tenéis que darle tiempo pues hemos notado una hemorragia interna que podría ocasionarle la muerte.
-¿Una hemorragia interna doctor? Pregunté. ¿A qué es debido?, ¿Qué fue lo que la provocó?
-No lo sé. Me respondió fríamente. Es la primera vez que tratamos un caso como éste, sus manos nos presentaban daños físicos pero sí internos y no sabemos cuál era el motivo.

“Sus manos nos presentaban daños físicos pero sí internos y no sabemos cuál era el motivo.”
Aquellas palabras me marcaron, y comencé a recordar la noticia de aquel periódico.

”Dos Jóvenes han sido hallados muertos en el parque del lago de cristal.”
“Sus Nombre Víctor Lucksim y Edgar Lupinasckov.“

“En la madrugada del Jueves 5 de Noviembre de 2020 dos jóvenes se han hallado muertos en las orillas del lago de cristal iluminados por la luna azul. Éstos dos jóvenes se encontraban desnudos, sin ninguna marca ni rasguño de intento de atraco, ni agresión física. Su piel congelada y su corazón detenido fue lo que nos hizo llevarlos corriendo al hospital de la ciudad. Ahí nos informaron que habían fallecido de muerte natural. En sus manos portaban una rosa azul, sus manos manaban sangre debido a las espinas clavadas en ellas. No obstante no quiere decir que murieran desangrados ya que sus manos no presentaban ninguna herida.“
-¡No era posible!, ¿qué estaba ocurriendo?- Me preguntaba continuamente.
-Entonces doctor, ¿cuándo le darán el alta? Pregunté.
-Aproximadamente en tres días, si vemos mejoría en el paciente, en caso contrario tendremos que volver a intentar otro método de curación.

Tia Dorothy nos dijo a Mery y a mí que nos fuéramos para casa que nos iba a preparar una tila y una sopa para calmarnos. Así fue, nos fuimos y en el recorrido volvió a atardecer. Mi barriga rugía como un león hambriento, no había comido nada durante todo el día debido al desánimo y la angustia.

Una vez en casa, mientras cenábamos les conté lo ocurrido en el día anterior. Tía Dorothy quedó boquiabierta al oír la historia.
-Hijo, me conmueve todo lo que estás contándonos. Pero más aún que seas tú.
-¿Que sea yo? A qué te refieres? Le contesté.
-Sí, tú eres el hijo de Anéri Helsky. La muchacha que se suicidó en aquel acantilado.
-Entonces... ¿ella es mi madre? Pregunté con tono de euforia pero con un toque melancólico.
-Son muchas las leyendas que cuentan de aquel acantilado. Me dijo, pero es mejor que lo hablemos mañana, si queréis mañana vamos a la biblioteca y nos cogemos toda la información del lugar. Me dijo.

Tras esas palabras Mery y yo nos subimos a las habitaciones para tratar de dormir. Tía Dorothy se quedó recogiendo la mesa y se quedó dormida en el sofá junto a la chimenea viendo un álbum de fotos de cuando era pequeña. Aquella noche, no era como todas las demás noches, algo extraño ocurría. Un viento gélido penetró por la ventana. Los rayos de aquella luna azul llenaban de luces y sombras toda mi habitación. Y ahí estaba ella otra vez, esa sombra negra con ojos rojos que me atormentaba todas las noches durante mi infancia. Se quedó toda la noche mirándome, yo abrí los ojos por un momento y me asusté al verla pero no quise armar un escándalo así que decidí acostarme de nuevo.
A la mañana siguiente en mi techo había escrito con sangre las terroríficas palabras de: “Vas a morir”
Al ver aquellas palabras, me asusté y comencé a gritar. Mery vino corriendo junto con tía Dorothy y me preguntaron asustadas... ¿Qué ocurre Víctor?, yo les dije que mirasen al techo pero al mirar no había nada. Mery impactada me preguntó qué era lo que me estaba pasando, no era normal lo que me ocurría. Me dijo que me calmara y dejara de atormentarme con lo de Edgar y con lo que ocurrió aquel día en el parque y lo de la noche.

Ella no entendía nada y me daba coraje pero a la vez no podía enfadarme con ella pues no sabía nada de lo mío. Tía Dorothy ocultaba algo y yo tenía demasiada curiosidad por saber qué era, pero tenía miedo a la vez por como podría afectar eso a mi vida.

Me bañé y mientras Mery se quedaba en casa estudiando para un examen de la universidad, tía Dorothy y yo salimos a la biblioteca para investigar más a fondo sobre el tema.

Durante el recorrido tía Dorothy estuvo contándome su vida de estudiante y de como conoció a su marido. También me contó que ella no tuvo nunca hijos pues era estéril. Su marido a pesar de ser el amor de su vida también era un hombre serio y con problemas con la bebida, la maltrataba y le echaba en cara que era estéril. Decía que le soltaba muchas veces sin venir a cuento: “Eres peor que una planta marchita, deberías de pudrirte del todo como hacen las demás” Aquellas palabras me mataban por dentro. Pero ella me contaba que a pesar de todo lo que le decía, ella lo amaba con locura pues gracias a él pudo salir adelante cuando su familia le dio de lado al enterarse que no era una chica normal.

Le pregunté a qué se refería con eso último y me respondió... -desde muy pequeña tuve un don muy especial, podía ver a las personas que ya no están entre nosotros.- Yo me quedé de piedra al escuchar aquellas palabras. Me dijo también que su familia la trataba como loca, su hermana, la madre de Mery era la única que medio le hablaba y la entendía, pues era una chica muy noble. La madre de Mery murió con poca edad al poco tiempo de nacer ella. Nacimos en tiempos muy difíciles ya que las guerras estaban a la orden del día.

El recorrido se nos hizo corto debido a la conversación tan interesante que manteníamos. Y una vez dentro de la biblioteca usamos el internet y los libros informativos sobre leyendas del lugar. En especial, el acantilado de la novia. Ésto fue lo que encontramos.

“2 de Julio de 1991, una joven chica de 22 años de edad se suicida por el acantilado. La chica dio a luz a un hermoso bebé el cuál, fue recogido por el orfanato Manestfield. Pocos minutos después de dar a luz la joven se suicidó tirándose al vacío, junto a ella su más fiel amiga Dorothy Rellismare la cuál intentó detenerla se hizo cargo del pequeño Víctor Lucksim Helsky. Según nos contó la pequeña Dorothy, Anéri había terminado de casarse cuando se enteró que su marido había estado engañándola con otra chica y que sólo se había casado con Anéri por su dinero. Éste al ver que Anéri salió huyendo de la iglesia de Equínia fue en su busca. Estuvieron discutiendo durante varias horas, ella se encontraba mal porque el pequeño Víctor estaba apunto de nacer. Él la apedreó i la tiró por los suelos humillándola. Anéri de la impotencia se levantó y en el pico de aquel acantilado dio su último suspiro dando a luz a un ángel, el momento según nos contó Dorothy fue mágico. Una enorme luna azul conquistaba el celeste cielo del noche. Las olas del mar agitadas por el viento rompían en la montaña y un rayo de luna encunó aquel emotivo momento. Una dulce melodía, de extraña procedencia las rodeó y ese fue el momento mágico en el cual Anéri Helsky dio a luz. Al poco rato la joven se puso en pie, se descalzó los zapatos de tacón que llevaba puestos, miró al cielo durante un segundo y comenzó a caminar.

Sin pensarlo dos veces saltó al vacío, un grito aterrador hizo volar hacia el estrellado celeste un mar de palomas blancas. Dorothy quiso impedirlo pero fue tarde, al ver aquel mágico momento de las palomas, un cisne blanco la detuvo. Anéri desapareció entre las olas del mar sin dejar rastro alguno. Desde aquella noche, se escucha el canto de una nana. Cuentan que en las noches de luna llena y cuando la Selene es azul se pueden escuchar los cánticos angelicales de la joven Anéri cantándole al pequeño Víctor para que cese su llanto y pueda irse a dormir.”

Al leer aquella noticia mis ojos comenzaron a derramar lágrimas de tristeza y de rabia. Miré a tía Dorothy y la abracé, ahora entendía todo, por qué me trataba como a un hijo. Ahora entendí tantas cosas y pude responder tantas preguntas a las que nunca encontraba respuesta. Le pregunté por mi padre y ella me contestó que murió en un accidente de coche a los pocos días en la curva que lleva a aquel acantilado. Muchas veces pensó que podría haber sido mi madre en venganza por el daño que le hizo pasar. Me dijo que no estaba solo, que la tenía a ella y a Mery, luego cuando Edgar mejorara pues también estaría ahí para ayudarme.

La volví a abrazar fuertemente y nos fuimos de aquel lugar, le pedí que me acompañara al acantilado de la novia a llevar una cosa. Y así fue, le llevé un ramo de flores, era un ramo de rosas blancas y rojas y azules con un papel en forma de alas de cisne abierto. Me descalcé, miré hacia la luna y grité ¡mamá te quiero!.

En aquel momento la brisa marina cesó, y pude sentir como un beso en la mejilla, y volvió a nacer esa brisa fresca. Tía Dorothy me dijo que ella estaba ahí, que mi madre estaba delante de mí que no tuviera miedo. Que ella también me quería y que era mi ángel de la guarda. Que tuviera cuidado pues la obscuridad estaba ahí y me quería hacer daño. Que no me alejara nunca de tía Dorothy pues ella era la luz que necesitaba para no perderme en el camino. Al darme la vuelta y volver al coche tía Dorothy me dijo que me girara, y en ese momento, pude volver a ver la escena de mi madre cayendo al mar y cantando la nana. Me sentí feliz y triste a la vez pues esa canción siempre estuvo metida en mi cabeza desde bebé.

Nana niño nana,
duérmete en mis brazos tesoro
nana niño nana
la luna se hace cuna para acunarte en cada noche
nana niño nana
las estrellas te arropan en su manto celestial
nana niño nana
Eres un ángel del cielo digno de admirar.
Nana niño nana
duérmete tesoro y nunca dejes de soñar.

CAPÍTULO PRIMERO: Luna azul.

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Capítulo primero. Luna azul.

Qué bonita noche hace hoy, una hermosa luna azul conquista el celeste azul marino de por la noche. Una brisa fresca recorre todo mi ser mientras penetra por la ventana y recorre toda la habitación. Aquí me encuentro escribiendo mi diario, y pensando en el día que me espera mañana.
Querido diario, tengo miedo, hoy he vivido una experiencia muy extraña mientras caminaba por el parque de vuelta a casa. Había niebla, apenas podía ver el suelo por donde caminaba, me sentía como si caminara entre nubes, pero algo extraño había ahí, percibí una mirada fija entre la niebla. Una sombra se postró ante mí, tuve miedo pero no quise detenerme pues se hacía tarde y tenía que preparar la cena. Al pasar por su lado noté un enorme escalofrío recorrer mi cuerpo, esa sombra no dejaba de mirarme, los cuervos sobrevolaban aquel parque, algo malo auguraba pero como me dijeron en el orfanato, “cierra los ojos y reza para que el miedo desaparezca”. Eso hice pero aún así el miedo no cesaba, al llegar a casa me esperaba mi compañera de piso Mery Rellismare una chica de 29 años con un cabello rubio y dorado como el sol que más brilla en el edén, tez blanca como la nieve, labios carnosos y rojos como la sangre, sus ojos eran un océano inmenso azules como el mar. Era hermosa, desde que la conocí supe que seríamos grandes amigos.

Ella intentó varias veces conmigo pero yo la rechazaba, no me encontraba preparado para empezar una relación. A parte de ella también estaba mi otro compañero de piso, Edgar Lupinasckov un chico de 27 años procedente de Germanova un estado de centro Eurocanía. Él tenía el cabello castaño con melenita corta, ojos azules, labios finos pero sensuales, su complexión era delgada, una altura similar a la mía, pero con un carácter de lo más difícil de entender debido a su bipolaridad.

  • ¡Hola Víctor por fin llegas!, pensamos que no vendrías.. la comida la he preparado yo porque teníamos hambre, me dijo Edgar.

Yo me fui al lavabo para asearme y cambiarme de ropa mientras me aseaba noté nuevamente aquella sensación extraña del parque. Qué era lo que estaba ocurriendo? Me preguntaba constantemente.

-Bueno chicos.. ¿qué tal fue el día de hoy? les pregunté mientras cenábamos ensalada y pollo.
  • Mal, respondió Mery. Mi tío me dijo que cerraron la empresa por la crisis y ahora están en la calle.
  • Yo bueno.. bien supongo, quedé con un chico pero me dio plantón supongo que no le gustaré.. me respondió Edgar.
  • No os preocupéis tranquilos, es una mala racha, la crisis hace mucho y nos afecta a todos respondía.
    Me levanté cabizbajo de la mesa y me dirigí a mi habitación y aquí estoy.
Buenas noches querido diario voy a dormir. Cerré el diario y me fui al lavabo a volver a relajarme en la bañera antes de dormir. Me iba desnudando poco a poco, coloqué mis velas como cada noche alrededor de mi bañera, prendí mi incienso de rosas y encendí la radio con música relajante. Una vez dentro de la bañera cogí mi móvil y le puse la alarma para que me despertase en caso de quedarme dormido. El agua estaba caliente, en su punto como estaba acostumbrado desde pequeño.
Al cerrar los ojos lo volví a notar pero no quise hacerle caso nuevamente, el miedo recorría mi cuerpo.

“Toc Toc” Sonó la puerta de mi baño. ¿Quién es? Pregunté. La puerta se abrió lentamente y aparece una mano y una voz se escuchaba.. -Se puede?- me preguntaba.
Claro pasa Edgar qué necesitas?
  • Noté como si te pasara algo mientras cenábamos (se sentó en el filo de la bañera y comenzamos a hablar)
  • Perdóname Edgar pero no me encuentro bien.
  • Te preocupa algo?
  • No.. Sólo son tonterías nada más..
  • Puedes contarme sabes que somos amigos y que te estimo mucho como persona. Sin ti hoy no estaría aquí, me has ayudado mucho y te debo mucho. Siempre me has parecido un chico muy noble y muy bueno a la par de misterioso.
  • Tengo miedo.
  • ¿Miedo por qué? ¿Te ha ocurrido algo mientras venías?
  • Me ha rondado una sombra durante todo el camino y creo que me ha perseguido hasta casa y está aquí ahora.
  • ¡No es posible!, pero... ¿y esa sombra..? ¿le viste la cara..?
  • ¡Dejemos el tema!, no me gusta hablar de éstas cosas..
  • Ok, perdóname por meterme en temas que no me incumben pero quiero que sepas que me preocupaba por ti, porque eres mi mejor amigo y la única persona que tengo aquí, ya que mi familia me ha dado la espalda. Tú y Mery lo sois todo para mí, sin vosotros no sé que hubiera sido de mí cuando decidí venirme aquí. El agua está en su punto ¿puedo bañarme contigo?


Cuando Edgar me dijo lo de bañarse conmigo abrí los ojos lentamente y pude ver su cara ruborizada y yo le sonreí. Él se sintió más calmado al ver mi reacción, le dije que sí, que no me importaba así podíamos hablar mejor.

Edgar comenzó a desnudarse lentamente, nunca lo había visto así, me quedé mirándolo y como embobado viendo como se iba quitando y doblando la ropa poco a poco. Mi corazón comenzó a palpitar más rápido de lo normal. ¿Qué me ocurre? Me preguntaba.

Edgar se giró y empezó poco a poco a meterse en mi bañera, yo le hice espacio para que cupiéramos mejor los dos.
Hubo un momento de corte y de silencio, sólo las miradas lo podrían decir todo, los dos nos encontrábamos desnudos y cortados pero a la vez tranquilos y relajados.
Nos tiramos más de tres horas hablando sin cesar de nuestras cosas riéndonos toda la noche.

A la mañana siguiente amanecimos desnudos en la cama y Mery entró en la habitación y quedó sorprendida viéndonos a los dos en mi cama de esas maneras. Ella salió de la casa sonrojada y fue a pasear mientras iba a comprar algo para desayunar. Al despertar, Edgar y yo nos quedamos otra vez mirándonos. ¿Qué ocurrió anoche cuándo salimos de la bañera? No recuerdo nada... nos decíamos mutuamente.
Algo extraño había ocurrido pero.. ¿el qué? ¡Mejor no pensar! nos dijimos.
Nos levantamos, nos aseamos y fuimos a la cocina allí estaba Mery tan hermosa como siempre, y nos tenía el desayuno preparado.
  • Víctor, el periódico de la mañana llegó bien temprano con una noticia que me dejó muy alterada.
  • ¿Qué ocurrió? ¿A ver? déjame ver..

“Dos Jóvenes han sido hallados muertos en el parque del lago de cristal. Su Nombre Víctor Lucksim y Edgar Lupinasckov.“

El periódico cayó de mis manos al suelo, el café se me derramó entero en el cuerpo y mi taza rompió en mil pedazos.
-¿¡Qué es ésta mierda!? ¿¡Cómo que estamos muertos!? ¿Quién se ha inventado ésta noticia?
  • ¿A ver? Déjame ver -dijo Edgar- ¡No es posible..!
“En la madrugada del Jueves 5 de Noviembre de 2020 dos jóvenes se han hallado muertos en las orillas del lago de cristal iluminados por la luna azul. Éstos dos jóvenes se encontraban desnudos sin ninguna marca ni rasguño de intento de atraco, o agresión. Su piel congelada y su corazón detenido fue lo que nos hizo llevarlos corriendo al hospital de la ciudad. Ahí nos informaron que habían fallecido de muerte natural. En sus manos portaban una rosa azul, sus manos manaban sangre debido a las espinas clavadas en ellas. No obstante no quiere decir que murieran desangrados ya que sus manos no presentaban ninguna herida.“

-Ésta noticia no tiene ni pies ni cabeza decía Mery por eso entré ésta mañana a tu habitación pero al veros allí me di cuenta que no era cierto. Aunque claro al veros en aquellas formas salí huyendo del pudor.

-Perdona Mery por la escena, nosotros no recordamos que ocurrió. Le dije.

-No mal pienses, no ocurrió nada afirmaba Edgar.

Salí corriendo a mi habitación y me vestí, no dudé dos veces en ir a la imprenta del periódico para poner una queja. Pero al salir a la calle noté como si algo extraño pasara. Estaba todo desierto, no había ni un alma vagando por las calles como solía haber por las mañanas. Edgar me agarró de la mano y me dijo:

  • ¡Espérame! voy contigo necesito hablar contigo.
  • De acuerdo, le dije.


Comenzamos a caminar por aquellas calles desérticas adentrándonos en el parque del lago de cristal donde había ocurrido la noticia.

Nos encontramos cuervos sobrevolando la zona y efectivamente ahí había sangre y huellas en la orilla, también había pétalos de rosas azules. Pero de dónde habían salido esas rosas, cuando las rosas que hay plantadas eran blancas como la nieve.

Nos miramos las manos y no vimos rasguños qué estaba ocurriendo. Edgar comenzó a tener miedo, lo abracé y lo besé en la mejilla. Tranquilo, le dije: -no tengas miedo estoy aquí para ayudarte afrontar tus miedos-.

Continuamos caminando y llegamos a la imprenta del periódico.
-Buenos días, dije con tono de cabreado.
-Buenos días señor ¿en qué puedo ayudarles? Me respondió la secretaria.
-¡Necesito hablar con el autor de ésta noticia!.
-¿Cuál noticia señor?

Enseñé el periódico y se lo entregué.

-Miré usted, compruébelo por usted misma la foto y lea la noticia, ¿de dónde ha sacado que mi compañero y yo que hemos fallecido?
-Perdone señor Víctor, ¿qué foto qué noticia? Aquí no aparece nada de ninguno de los dos. Baje el tono también se lo pido por favor, de lo contrario tendré que llamar a seguridad.
-¿Cómo que dónde está? (Comencé a alterarme).

Me puse a mirar el periódico y efectivamente la noticia había desaparecido.

-¡No es posible! ¡yo la leí ésta mañana junto con mis compañeros de piso!. Deme otro periódico se me habrá debido de caer. Le dije.
-Aquí tiene me respondió.

Volví a revisar y efectivamente la noticia había desaparecido. Cabizbajo y en tono de confusión le dije perdón y junto con Edgar salí de ahí.

-¿Qué ha pasado? ¿Dónde está la noticia? Porque tú la has leído al igual que yo y Mery ¿qué ha pasado?
-No lo entiendo yo la vi también, te creo.
-¿Qué está pasando?, ¿qué ocurrió anoche?, ¿por qué aparecimos desnudos en mi cama?, ¿cómo salimos de la bañera? Algo extraño está pasando y voy a dar con él.


Retomamos el camino hacia el centro de la ciudad para tomarnos algo y olvidar lo ocurrido en la editorial. Pasamos la mañana viendo tiendas de ropa, comprando cosas para el piso y aprovechamos para comprar el regalo de Mery, su cumpleaños iba a ser en dos semanas y le teníamos que hacer una gran fiesta.

A la vuelta a casa pasamos nuevamente por el parque y las huellas, las marcas de sangre y los pétalos azules habían desaparecido. Llegamos a casa y pegué un portazo tirando el periódico al suelo. Me volví a desnudar y fui a bañarme, me volví a arreglar y cogí mi coche sin rumbo comencé a conducir.


-¿Qué le pasa a Víctor? Edgar..
-Más bien qué está pasando mejor deberías preguntar?
-¿Por? ¿Qué ha pasado?
  • La noticia ha desaparecido.
  • ¿¡Cómo que ha desaparecido!?
  • Lo que oyes, no existe tal noticia, el periódico, todo, es algo extraño de explicar.
  • No entiendo nada, decía Mery confusa.

Las nubes de tormenta comenzaron a amenazar los cielos, la luna azul volvió a salir y las nubes la cubrieron. Un viento frío comenzó a soplar, mis ruedas del coche se movían solas, decidí aparcar junto al acantilado de la novia para pensar.
A lo lejos, en el mar, vi una luz blanca, parecía el fantasma de la leyenda de aquel acantilado.
En ese momento tenía miedo, ¿qué me está pasando? No dejaba de preguntarme.
Tengo miedo, ¿por qué otra vez esos fantasmas de mi pasado?, ¿Por qué ahora?, me vine a éste pueblo para olvidarme de todo. ¡No puedo renegar quien soy!, me decía constantemente.

En el orfanato me trababan muy mal hasta cumplir los 18, sólo una cosa buena hubo ahí, aquella profesora que me quería como si fuera mi madre. La extraño ¡Emily dónde estarás!, gritaba con mis fuerzas.
La luz se acercó levitando y ante mí se postró. Esa mirada, esa dulzura que había en su rostro me transmitía una paz y una armonía que el miedo desapareció por completo.

Su pelo era largo, blanco como el de un ángel, su tez pálida como la nieve, sus ojos azules como el cielo, su vestido era blanco, en su mano izquierda portaba una nota y en su hombro derecho una paloma blanca.

La nota la dejó caer ante mis pies, con sus dos manos dulces, tiernas y delicadas como las de un pianista, recogió a la paloma blanca, alzó sus manos al cielo y con un delicado suspiro la echó a volar al celeste azul. La luna azul de fondo se dejó ver de nuevo y la joven dama se evaporó en un destello de luz celestial. Me agaché, recogí la carta y comencé a leer. Mientras leía mis ojos entristecidos comenzaron a derramar lágrimas de emoción. Un escalofrío recorrió todo mi ser al sentir como si en la brisa una mano acariciara mi rostro para secarme las lágrimas.

“Ten cuidado mi pequeño ángel, no tengas miedo y prepárate para lo que se avecina, guárdate de la obscuridad que ronda tu aura mi pequeño ángel de luz.
att mamá”


-¡Mi madre no había muerto en el parto!, ¡por qué me engañaron en el orfanato!- grité con impotencia. La mujer que se había suicidado, la mujer de la leyenda no era una mujer cualquiera, ¡era mi madre!.
No me lo creía aún, son muchas cosas las que están pasando hoy, no tengo cuerpo para afrontar todo lo que estoy viviendo.
Al llegar a casa Mery no estaba se había ido tras recibir la noticia de que su tío se había suicidado por la depresión de caer su empresa a quiebra por culpa de la crisis financiera de su país, e iba a consolar a su tía la única persona que le quedaba en vida.

Edgar se encontraba recostado frente a la chimenea llorando, me acerqué a él y le pregunté por Mery, aproveché el momento para contarle lo que me pasó y se emocionó más aún. Yo me puse triste y él me consoló toda la noche. Volvimos a bañarnos juntos pero ésta vez era diferente la escena, no quería que me dejara solo, sólo quería que me abrazara, tenía tanto miedo y a la vez tanto dolor, que la sangre me hervía por dentro. Me prometió que cuando amaneciera iríamos a buscar en la biblioteca más sobre la leyenda del acantilado de la novia. Nuevamente volvimos a pasar toda la noche juntos pero ésta vez vestidos, yo no paraba de llorar, pensando en cuanto mal había estado mi madre sufriendo. Y por qué había hecho semejante locura. ¿Acaso no me quería? ¿No quería a mi padre? Toda la noche me la pasé abrazado a Edgar llorando y pensando. El dolor me retorcía entre mis adentros. Edgar entre lo mío y lo de Mery tampoco pasó buena noche, y tal fue la noche que amaneció con fiebre. 

PRÓLOGO PRIMER LIBRO

Uno de mis mayores miedos ha sido el quedarme solo y así es como estoy ahora. Solo, sin nadie, mi familia murió hace años y yo me crié en la calle hasta que un orfanato se apiadó de mi alma y me llevó con ellos. Pasé una infancia difícil y amarga en aquel horrible lugar. No era como los demás chicos, siempre he sido diferente a todo el mundo. Mi madre lo solía decir, antes de que yo naciera. “Deseo tener un hijo diferente, un chico modelo del cual me pueda sentir orgullosa el día de mañana” pienso, que es lo que suelen decir todas las madres cuando están embarazadas pero... yo era diferente en otro sentido, o mejor dicho con un sexto sentido. Desde pequeño he vivido con éste miedo de quedarme solo por las noches porque siempre me han rondado las pesadillas y los miedos. Ahora soy mayor y la vida ha dado muchas vueltas ando viviendo en NimsVille un pequeño poblado de Equínia al suroeste de las islas corona. Éste soy yo un chico de 29 años de lo más normal hoy día, moreno, con ojos verdes, delgado y una altura de 1,74. Nada del otro mundo pero con una mentalidad diferente a los demás, me vine aquí porque quería olvidarme de todo y empezar desde cero y bien.. aquí comienza mi historia.

PRÓXIMAMENTE


Próximamente.
Víctor, es una de mis tantas novelas que tengo escritas. Tengo la esperanza de poderla publicar algún día para que todo el mundo tenga la oportunidad de poder tenerla leerla y si llegara el caso verla en pantalla.
Porque para mí sería otro sueño hecho realidad, el poder ver una de mis obras en la gran pantalla.

La novela, consta de 4 libros, y la saga se llama "Nada Es Lo Que Parece". 
El primer libro se titula: Víctor. 
En el cual narra la historia en primera persona de éste personaje que desde siempre ha estado solo. 
No tiene familia, y desde siempre ha habido algo que le ha impedido estar junto con las personas que él más amaba. Y cuando el destino por fin decide ponerle a alguien en el camino. Ese algo, se propone en hundirlo. La belleza, el amor, las confusiones, los líos, la luz, la obscuridad, la magia, el odio, los celos, las envidias, los rencores, el dolor, el placer, las mentiras. Todos esos sentimientos y más son los que mis personajes van a dar vida en mis capítulos. La desaparición de Mery Rellismare la mejor amiga de Víctor, la grave enfermedad de su mejor amigo Edgar Lupinaskcov. Todo eso y mucho más aparecerá en éste primer libro. 
El segundo libro, titulado: "Luna Azul" Narra lo ocurrido tras el trágico final que se vivió en el primer libro. Y empezará en flash back describiendo el por qué, y el común que tienen todos los personajes que han ido apareciendo en la novela durante todos los capítulos. Todos tienen algo en común pero nadie sabe el por qué. 
Tercer libro, titulado: "Eclipse De Sangre"
Cuarto libro titulado: "Renacer"

No voy a poner el resumen de los dos últimos libros porque no tendría gracia saber el final antes de tiempo. Sólo pongo el resumen del primer libro y parte del segundo. Espero que os guste. 

ATT: Evans. =)

lunes, 28 de noviembre de 2011

ME PARECE MUY FUERTE!!!

ME PARECE MUY FUERTE!
Que en pleno siglo XXI siga habiendo tanto ignorante en la vida, pero cómo es posible!!!!!!
Hoy acabo de ver ésta imagen de éste libro en un blog y me he quedado muerto.
Pero es que eso no es todo es que lo fuerte, es que está EN NOVEDADES!
Cómo puede haber tanto enfermo por ahí suelo que diga en pleno siglo XXI que la homosexualidad es una enfermedad.
Éste ejemplar se encuentra en el corte inglés de Valencia.
No entiendo cómo puede haber gente de éstos pensamientos aún.
No se dan cuenta que la homosexualidad es algo de lo más natural que pisa en la Tierra!!! JODER!!!! tendríamos que tener la mentalidad de los GRIEGOS ANTIGUOS de la época clásica ellos tienen mejores ideas que las de ahora.

En esa época la homosexualidad, la heterosexualidad, la bisexualidad etc.. iban unidas de las manos y todos tan felices, por culpa de los cristianos y de la iglesia católica hoy día es considerada como una enfermedad sin darse cuenta que los más enfermos son ellos!!!!!!!!!

NO SEÑALES CON TU DEDO A UNA PERSONA INSULTÁNDOLA COMO HOMOSEXUAL PORQUE LOS CUATRO DEDOS RESTANTES TE SEÑALAN A TI!!!!
Quién tendría que curarse son ellos los (católicos) porque son unos violadores, pederastas!!!
tanto decir que todo es un pecado cuando ellos son los que más pecados hacen! MALDITOS!! AL INFIERNO IRÉIS TODOS POR CREAR MIERDAS!